Hará seis años que, por accidente, me cayó en las manos un libro genial de Martin Gardner ("¿Tenían ombligo Adán y Eva?"). Lo comenté inútilmente con un amigo cinéfilo ex-Hippie que, preso de su tontería desinformativa, no siguió a lo que le estaba indicando. Y me llamó la atención: habíamos estado alrededor de un año discutiendo por mail con toda una feminazi, que se invitó sola y mandaba comentarios, bajando línea. En especial sobre temas que ignoraba en absoluto. Una vulgar perra burguesa, nena de mamá y misándrica: y lo que más me llamó la atención de ella, fue que siendo una licenciada en filosofía armando su tesis de doctorado, tuviera una formación científica nula. Y todo su bagaje "cultural", fuera una masa de papers: a cada uno, más idiota y palabrero; impregnada de un "apocalipsismo" vergonzante, y una ideología antiliberal, típica pro-Greenpeace, pro-aborto y pro-eutanasia. (Ya sé. Sé lo que están pensando. Y sin decirle yo una palabra, ya que me llamaba la atención su manera maquinal de escribir y contestar estupideces, se apresuró a decirme "no, no soy una lesbiana reprimida"). Ahí me cayó la ficha de que Feminismo es igual a Ecologismo: y a otros ismos que en el nombre de vaya a saber qué "modernidad" según la conceptúan, sólo le dan toda la razón a un filósofo argentino, Juan José Sebreli. Este, recordando a la humorada de Lenin de que "el Izquierdismo es la Enfermedad Infantil del Comunismo", trazó a un semblante base de -especialmente- la Peste de las "ideologías de izquierda" y latinoamericanas. Réplicas tilingas, del renunciamiento derechista del Pensamiento Europeo: vía Sorbona, vía Lacan-Foucualt et al; vía-"rescate de Heidegger" (un nazi repelente, feroz partidario de la anticiencia y la eugenesia clasista, y con el don de un palabrerío oscurantista). Decía J.J. Sebreli que, a esa clase de "izquierdistas", bastaba rascarles el barniz bienpensante, de pequeñoburgués dado a la indignación producida por su síndrome de Alma Bella, y uno hallaría a la simple raíz del mal: nada más que fascistas a cual más reaccionario, pesimista, "romántico", que cuando no se anota en "Greenpeace" por puro gilipollas lo hace -y mucho peor- por ser un neofascista. Concretamente: un criminal con patente para cometer robos, asesinatos, ciscarse en la puta madre de todo quien no suscriba su nihilismo parásito, su "miércoles de ceniza subjetivista" (Lukács). Bien; aquel libro de Martin Gardner, aparte, me amplió esa luz entrevista en el hecho de que, mundialmente, se estaba dando toda una retranca: que iba desde el integrismo preconciliar bajo un ropaje "crítico-bienpensante", hasta la práctica de una lisa y llana imbecilidad-anti, basada en los supuestos "estéticos" de tendencias ideológicas hipertrofiadas. Ejemplifico a esos dos polos de una militancia retrógrada con una agenda política concreta. El primero: más allá de los Pastores que son portavoces exaltados -en USA-, de la White Majority pro-nazi, casualmente en las Universidades de todos los Estados en donde Darwin está interdicto, ponen bajo "discusión" un "Creacionismo inteligente". El segundo: las caídas desbarrancadas de idiotas como Luce Irigaray, cuyos argumentos para "refutar" a Einstein, eran vaya a saber qué "machismo" implícito en la línea científica designadora de Hechos, Fuerzas (desde la gravedad a la relatividad). Aunque a alguien le parezca broma. Ya había pasado, cuando Derek Freeman y Nicholas Davidson, refutaron a toda la hipertrofia chapucera de Margaret Mead sobre su experiencia veinteañera en Samoa, inspirada además en todo lo discutible de Lévi-Strauss y su sincretismo con el happening sesentista de la Sorbona. ¿A qué viene esta historia? Tómese en cuenta que a Freeman/Davidson los pretendieron tildar de "machistas". Y ésto, va al punto de mi idea.
Ya recomendé antes a un lector un libro para criticar, como se merece, a Darwin. Pero el punto es que noto que la tendencia general de la Crítica a Darwin, se basa en un error de hipertrofia asociativa. Leí, recién a mis veinte años, la "Revolución de las Especies": nada me sorprendió, porque ya había leído a Sagan. La Evolución es un hecho, tal como la Gravedad. Se pueden discutir detalles a micro y macro-escala sobre ella: pero lo esencial está y evidencia su fuerza en la continua comprobación científica, ladeada por disciplinas como la etología y otras. Al leer a Darwin, me sorprendí: ¿este simple librito de Biología causó tanto escándalo? El error que noto sobre Darwin, es que se lo pretende incriminar por las atrocidades conceptuales de su primo Galton, el creador de la Eugenesia. A Galton, sí el Imperio lo acogió, y absorbió sus mediocridades figurativas: a Darwin lo juzgaron. Y en pleno siglo XX, y en el sur de EEUU, ocurrió el sonado "Juicio del Mono". Y la memoria de Darwin debe de sufrir su manipulación científica, vía su primo, por la teoría eugenésica-nazi del "darwinismo social": primero imperial-británica, luego aplicada en la práctica en USA, y llevada al extremo por los nazis (Aktion T4 y los campos de exterminio). Hay que tener cuidado: sobre a qué terrenos, una presunta "crítica" -e incluso a niveles académicos- nos pretende llevar en pos de cuestionar todo.
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