Javier Marías o La novela escrita por un mono

Javier Marías o La novela escrita por un mono

 

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JAVIER MARÍAS

O LA NOVELA ESCRITA POR UN MONO

M. García Viñó

 

Se ha publicado, por la editorial holandesa Rodopi, un tomo colectivo, en el que participan veinte profesores de Literatura Española de universidades de todo el mundo. El título del  tomo, un tanto rebuscado, reza así: Allí donde uno diría que ya no puede haber nada. “Tu rostro mañana” de Javier Marías. Preceden a los estudios el discurso de ingreso de Marías en la Real Academia Española y el de respuesta de Francisco Rico.

Lo que prevalece, después de la lectura del libro, es la impresión de que los veinte profesores han rivalizado en la tarea de hacer elogios, al libro y al autor, para ellos, este último, fundador de un nuevo lenguaje, experto –y filósofo— en todas las materias, y artista de la literatura como no ha habido otro. Se han escrito, a través de los siglos, centenares de trabajos sobre, por ejemplo, Shakespeare y Cervantes, haciendo notar sus excelencias. Se han escrito  ensayos sobre Fray Luis de León en los que se afirma que la mejor prosa en castellano se encuentra en De los nombres de Cristo. Pero se dice con mesura y razonadamente. En estos veinte trabajos, no. Aquí se grita desaforadamente y se hace notar que, al leer a Marías, los estudiosos, arrebatados por la admiración, se han puesto al borde del soponcio. Además de excesivo,  tanto entusiasmo, que suena a falso y desde luego es ridículo, hace pensar que detrás tiene que haber algo extraño a la literatura, aunque no sea más que el conformismo o la venalidad de los que escriben, que siguen –por algo que no es la literatura-- las consignas de la industria cultural. Algunos hablan, antes de emprender la que ellos creen que es crítica literaria, de la impresión que les ha producido la lectura y emplean términos como fascinación, maravilla, prodigio, perfección, extraordinario, profunda dimensión, estupefacción, embelesamiento, etc. Y hermanan al autor con Cervantes y Sterne y la obra con La montaña mágica o Finnegans  Wake. Marías es, para todos ellos, el poseedor feliz de un estilo brillantísimo y quien mejor ha construido una novela en el mundo. Varios piden para él el premio Nobel. Demasiado.

A mí, que conozco ésta y otras siete novelas de Marías, sí que me deja estupefacto y aturdido y asombrado, no sólo este acarreo de elogios que, podemos jurarlo, no se han vertido sobre ningún autor en ningún lugar ni en ningún otro momento de la historia, ni por tantas personas que se supone especialistas. Hay uno, Gonzalo Navajas, que, en pleno delirio, enloquece y llega a escribir cosas como ésta, a lo Jacques Maritain: “Tu rostro mañana desarrolla un marco teórico que conecta directamente con el núcleo más definitorio del discurso intelectual actual. Este texto, diverso y complejo, reexamina las premisas de las últimas tres décadas del pensamiento del pasado siglo XX y hace una propuesta nueva sobre la inserción de la narración dentro del saber contemporáneo. Tu rosto mañana es una obra omnicomprensiva que, al modo como lo hacen Der Zauberberg (La montaña mágica) de Thomas Mann o Finnegans Wake de James Joyce con relación a la condición cultural de la primera mitad del siglo XX, se configura como un documento en torno a las opciones epistemológicas de la escritura literaria y de su inserción dentro del saber actual”. (“Tu rostro mañana”: teoría del saber de la narración (pp. 149-160).

Demasiado, repito. Algo que plantea el mismo problema de crítica que nos plantearon los críticos de arte de Nueva York cuando dijeron todo lo que sesudamente se puede decir, en los aspectos plástico y conceptual, sobre un cuadro –abstracto, por supuesto, a lo Mark Tobey— que había sido pintado por un mono, al que unos bromistas habían situado delante de un lienzo, luego de proveerle de pinceles y tubos de óleo. Lo colgaron en una exposición colectiva y así comenzó una historia parecida a la que tenemos entre manos.   

Lo que más me ha sorprendido, después de los unánimes, empalagosos, excesivos, ridículos y hasta lamiosos y descalzonadores elogios, que a veces se transforman en plegarias y loas, que hacen todos los señores profesores, y que el libro comentado no se merece de ninguna manera –se puede jurar, sobre todos lo libros sagrados del mundo, que, como he dicho, ningún escritor en toda la historia de la humanidad los ha recibido más entusiásticos: ni Dante, ni Goethe, ni Hesse, ni Shakespeare, ni Cervantes, ni Joyce, ¡ninguno! ha acaparado tanta baba de sus contemporáneos— lo que más me ha sorprendido, iba a decir, es que todos se refieren al libro de que se ocupan llamándolo novela. Porque Tu rostro mañana no es una novela, como no lo es ninguna de las “cosas” que ha publicado Javier Marías. Alguien más purista que yo diría que ni siquiera es un relato. ¿Es posible que unos profesores de literatura no se hayan dado cuenta de esto? Los editores franceses, que suelen ser personas cultas, imprimen, bajo el título de las obras narrativas, la palabra roman o la palabra recit. Quizá si los de Alfaguara, mucho menos cultos, hubiesen adoptado esta costumbre, no se hubieran equivocado tantas personas ni se hubiese llegado a un resultado tan grotesco.

Novelar es presentizar, hacer presente una realidad otra  --la realidad posible fingida, el segundo mundo literario--, con el mayor bulto, consistencia y expresividad, delante del lector. Lo que se hace en el relato es simplemente referir. En un relato, el autor puede decir que “el padre de la bella Dorotea era un canalla”. En una novela, el novelista tiene que hacer actuar al padre de la bella Dorotea, de manera que el lector deduzca de sus actos que era un canalla. Marías no lo hace, él simplemente amontona párrafos, algunos sobre nada y todos, por supuesto, pésimamente escritos, como aclararé en seguida.

Javier Marías ha escrito todas sus cosas en primera persona. Ni más ni menos que porque está absolutamente incapacitado para objetivar la ficción, para levantar un mundo novelístico. Recientemente, y a mí no me cabe duda de que intentando contestar a mis objeciones al respecto, le decía a un periodista que él escribía sus libros en primera persona “porque no quería hacer trampa” (Luis Matilla, El País, 24 de septiembre de 2011). No sé si los señores profesores, con la obnubilación que les producirá el éxtasis, se han percatado de que su autor de cabecera y de oratorio laico, dice muchas majaderías, muchas simplezas como ésta. Yo las tengo coleccionadas.  O sea que, según él, escribiendo en tercera persona, como lo han hecho los mejores novelistas en todo tiempo, se hace trampa. Y las más grandes novelas, casi todas escritas en tercera persona, son producto de una falsificación.

Javier Marías escribe en primera persona, digo, y se podría afirmar que ni siquiera relata. Lo que hace es ensartar trozos de relato, párrafos autobiográficos, comentarios, digresiones interminables y hasta fragmentos bastante extensos de obras de otros. Pero, aunque no se dedicara a esta labor de amontonamiento, los suyos serían, como mucho,  nada más que relatos. Porque en primera persona es muy difícil, prácticamente imposible,  crear un mundo novelístico, a  menos que se posea el genio del Benito Pérez Galdós de Lo prohibido, o del Andrés Bosch de La Noche u Homenaje privado. Si Javier Marías tiene un momento de lucidez en su vida, se asombrará del efecto causado entre tantos expertos –que no son sólo los de este libro; hay otros, como Francisco Rico, cantor de ditirambos, que sólo son ingeniosos para él y su familia—, pese a sus tantas limitaciones. Se advierte que, curiosamente, éstos, los expertos, le alaban, todavía más que por su perfecto lenguaje, por su “filosofía”, expuesta en sus antinovelísticas digresiones, en las que habla sobre la vida, la muerte, la política, el clima madrileño, los paraguas, los zapatos y los papelitos adhesivos que se ponen junto al teléfono para tomar notas. No en balde, piensan ellos, los expertos, es hijo de un filósofo que varios motejan de eximio.  Marías está  en la idea, en la que están tantos analfabetos, de que, para hacer una novela, no hay más que ponerse a contar cosas. Y el caso es que, cuando se hace esto, sobre todo en su caso, el resultado es una sopa.

Consecuentemente con las carencias señaladas, Marías no ha descrito jamás un ambiente ni dibujado un personaje. ¿Cómo es posible que unos profesores de literatura se refieran a los PERSONAJES de las NOVELAS de Javier Marías? Cuesta admitirlo. Por eso decía sospechar que, detrás de esta falsificación, tiene que haber algo siniestro. ¿Tal vez algo como la broma que se le ocurrió a Umberto Eco y a un amigo suyo, allá por los 70, de publicar un estudio sobre la obra inexistente de un escritor inexistente? ¿Como la de los cachondos que hicieron pintar un cuadro a un mono y lo sometieron a la opinión de los entendidos? De hecho, en el libro de Rodopi, se habla de una novela inexistente, que contiene párrafos que podían haber sido escritos por un mono.                      

Tampoco configura Marías un tiempo ni un espacio, algo imprescindible en una novela. Ni intenta conseguir valores estéticos mediante el extrañamiento, el juego de alusiones y elusiones, el perspectivismo, etc. Por supuesto, en sus sopas no hay argumento ni trama --¡lo vería un niño!--, únicamente deposiciones mentales de acarreo. Marías carece por completo de sentido poético. Sólo uno de los punteros del coro angélico, como Pozuelo Yvancos, puede ver “cohesión […] del espacio y el tiempo”, donde no hay más espacio que el de las páginas malgastadas ni más tiempo que el de aburrirse.

Médicos amigos míos sostienen que Marías, incapacitado, además de para hacer literatura, para manejar el ordenador, conducir un automóvil o tirar a los patitos, puede ser disléxico. Probablemente lo sea. Algo tiene que explicar que confunda el significado de muchísimas palabras y que no acierte a expresar lo que se nota que quiere expresar. A veces se le entiende lo que, de manera tosca, logra decir. Pero otras veces, ni eso.

El Centro de Documentación de la Novela Española, editor de La Fiera Literaria, ha dedicado siete de sus Cuadernos de Crítica a comentar, mediante el método de la crítica acompasada, otros tantos libros de Marías. Sus fallos expresivos, su torpe adjetivación, sus confusiones del significado de las palabras, sus machaconas e innecesarias repeticiones, su mal uso de los signos y sus paréntesis tan numerosos  como innecesarios, su pobre o nulo sentido del humor, sus pruebas de mal gusto, etc. suman más del millar. Yo voy a poner aquí unas cuantos ejemplos de lo que para mí son auténticas coces a la lengua y a la gramática, que a ver si son capaces de justificar sus hagiógrafos. Y de demostrar que se trata de rasgos de un lenguaje rompedor, como aseguran, y no rasgos de ingenio inexistente, productos de la impotencia, la torpeza,  la ignorancia y la tontería. En sus batallas contra su estreñimiento expresivo congénito, Marías sale siempre derrotado.

Para abreviar, utilizo las siguientes siglas, referentes al título de la “novela” de la que proceda el ejemplo: TA = Todas las almas; TH = Travesía del horizonte; HS = El hombre sentimental; CB = Corazón tan blanco; MB = Mañana en la batalla piensa en mí; NE = Negra espalda del tiempo…

TA, p. 144.- “Tengo la polla en su boca, pensé al tenerla.”

(¡Un hombre que piensa que tiene en la boca lo que tiene en la boca es digno de admiración! Con razón, lo doctos atribuyen también a Marías la clarividencia. Clarividencia que le lleva, en este caso, a plantearse uno de los grandes interrogantes metafísicos, que expresa con lenguaje rompedor:

Id.  “¿Tengo la polla en su boca o ella tiene su boca en ella, puesto que ha sido su boca la que ha venido a encontrarla?” Como siempre, no acierta a decir lo que quiere decir.

            Esta hazaña mereció un epigrama del insigne Álvaro Satén y Condenado:

Una felación sin gracia

nos contaste el otro día.

No fue felación, Marías,

Sino una simple falacia,

Corazón tan blanco, pág. 262.- “…mis ojos se hicieron a la oscuridad, la puerta de la alcoba estaba cerrada, debía de haberla dejado yo así, la costumbre nocturna, aunque hiciera ocho semanas que la había suspendido, en aquel cuarto”.

                    (Como si echara las palabras con un cubilete, a ver si caen derechas.)

Corazón tan blanco, pág. 272.- “después de acostarnos con el uno el otro”.

Todas las almas, pág. 138.- califica unos muslos de obesos.

El hombre sentimental, pág, 36: habla de “una chaqueta pervertida”.

Travesía del horizonte, pág. 28. Un personaje no puede prescindir de determinadas botas y Marías habla de “sus incondicionales botas”.

Corazón tan blanco, pág. 58, Un personaje razona “acerca de la conveniencia o humillación de instruir sexualmente a los niños”.

         (¡La alternativa que tiene para la  conveniencia es la humillación! En lenguaje roto, por supuesto)

Mañana en la batalla piensa en mí, pág. 255. Porque no es frecuente verlos trotando por la ciudad, Marías califica unos caballos de “incomprensibles”.

Mañana en la batalla piensa en mí, pág. 26.- “Algunos amantes se estarían despidiendo, el uno abusado y el otro intacto”.  ¿?????

Mañana en la batalla piensa en mí, pág, 173.- “Y es insoportable que nos crean vivos si nos hemos muerto”.   (Esto es cierto. He conocido muertos que, al ver que los creían vivos, se han convertido en zombis por causa del cabreo)

Negra espalda del tiempo, pág. 53. “Lo peor es no figurar allí [en una lista] donde tuvo posibilidad de hacerlo”.  (¡Gran verdad! Cuando fui bombero, comprobé que lo que más hacía sufrir a los supervivientes de un gran incendio era no figurar en la lista de fallecidos, en la que tuvieron la posibilidad de figurar.)

              Una perla de la filosofía que tanto aprecian en él los veinte de la fama: “Si no hubiese nacido nunca nadie, tampoco habría muerto nunca nadie.” (Negra espalda del tiempo, pág. 236)).

            En un artículo publicado en “El Semanal” decía el gran estilista que “ETA ha matado  a un concejal sevillano con su mujer incluida”

CB 188.- “Aun se entretuvo en la sección viril, ahora probó dos aromas en el envés de sus sendas manos, pronto no le quedarían zonas incontaminadas por los perfumes dispares”.

(Este párrafo constituye una tal monstruosidad, que bastaría por sí solo, para descalificar a alguien como escritor. Marías ignora lo que quiere decir “sendos”. Cree que significa “dos”. Otorga cualidades propias del varón a la sección de hombres de un gran almacén. Dice que prueba dos “aromas” cuando lo que prueba es dos “perfumes”. Dos perfumes “distintos”, pero él dice “dispares”. Finalmente, considera “contaminación”  el hecho de que el olor permanezca.)¿Esto es un lenguaje rompedor o un desconocimiento del lenguaje’

TA 26.- Varias veces, cree ver a una determinada mujer. Una vez, está seguro de que es ella. Lo dice mediante este torpe trabalenguas: “Pero esta vez que fue cierta –diez días después-- fue todo muy rápido y además había viento”. (Lenguaje rompedor, sin duda. Como el de la siguiente perla)

TA 142.- En un rato, un profesor ha establecido un relación cordial con una chica a la que acababa de conocer. Así lo expresa el académico: “El profesor del Diestro llevaba muy avanzado el conocimiento trabado de su desconocida”.

TA 143.- Ver o no ver a la mujer sigue planteándole enredosos problemas: “Como en aquella segunda oportunidad (si es que era ella en esta tercera: hacía más de un año que no la veía, y antes fue tan escaso), me di cuenta…”  Aunque nadie lo diría, con lo de “y antes fue tan escaso” se quiere referir a que, antes de la segunda vez, la había visto poco. Sigue enredándose: “Yo me volví, como aquella otra vez, pero ella no, esta vez que no estoy seguro de que fuera ella”.

TA 235.- “Amablemente, como siempre lo era…” (¡No! O amable, como siempre lo era, o amablemente, como siempre se  había comportado)

TH.- Hay dificultades para llegar a los islotes a donde quieren ir los millonarios. Alguien propone ir a otro sitio y hacer creer a los viajeros que aquel es el que querían visitar. Marías lo escribe así: “[en vez de a los islotes], lo mejor sería llegarse a toda máquina hasta las islas Marianas y hacer creer a los millonarios que éstas se trataban de aquéllas”.

TA 241.- “el cochecito de niño de mi niño nuevo”. (La precisión de que el cochecito es “de niño”  sobra, pero la cosa era repetir “niño”, para romper el lenguaje. En cuanto a lo que sigue: ¿es que tiene otro niño de segunda mano?)

TA 19.- “…fuesen falsos, auténticos o semiverdades”. (La imprescindible concordancia le obligaba a escribir “falsos, auténticos o semiverdaderos”. )

En TA 139, a los parroquianos que suelen reunirse en la misma mesa de un bar los llama “correligionarios de mesa”.

TA 26.- “… “zapatos que se destruyen”, por “que se rompen o se deterioran”.

TA 31.- “su pelo consistía en una larga melena”.

TA 51.- [Los platos de la cena] “eran tres o cuatro (según la riqueza o tacañería del college)”. Aparte de que el paréntesis es superfluo, se advierte que, para Marías, tacañería es lo opuesto a riqueza y, consiguientemente, pobreza lo contrario a generosidad. En 145, escribe abundante como contrario a avaro.

HS 161.- Un personaje se suicida, dice Marías, “con una pistola de su propiedad”. En CB 11, otro lo hace “con la pistola de su propio padre”. (Piensa uno—y admira la sutileza de Marías-- en lo diferentes que hubiesen sido los resultados si el primero se suicida con una pistola alquilada y el segundo, con la pistola del padre de un amigo).

TA 56.- Escribe “los siguientes vecinos” para designar a los comensales que ocupan la mesa de al lado.

TA 26.- “Y mientras dudaba la amiga le tiró de la manga”. Por falta de las imprescindibles comas, no se sabe si ella dudaba y la amiga le tiró de la manga o si era la amiga quien dudaba y ella le tiró de la manga.

TA 237.- “Me ha mandado los diarios del primer muerto”. Se quería referir al que murió primero.

CB 40.- “Nada impide tanto entender como la simultaneidad de dos o más personas…” Quería decir “simultaneidad de dos o más voces”.

CB 230.- “Cuantas cosas se van no diciendo”. Lenguaje irreparable.

CB 244.- Otro ejemplo demostrativo de que no sabe decir lo que quiere decir: “…sus labios pulposos y húmedos (húmedos en sí mismos, pero bebió mucho vino”). Enésimo paréntesis inútil en la novela. Quiere decir, y lo intenta en el lenguaje menos novelístico posible, que, aunque los labios no hubiesen sido naturalmente húmedos, lo hubiesen parecido por causa del vino bebido.

MB 26.- “un joven que arrastraría sus tacones altos por la costumbre aún no arraigada”. Dice que el joven arrastraba los tacones por la costumbre, pero lo que quería decir era que arrastraba los tacones porque aún no estaba acostumbrado a llevarlos.

Como buen rompedor, Marías parece incapaz de escribir la primera persona del singular del presente de indicativo sin anteponerle el pronombre: Yo llegué, yo entré, yo ví, etc... Impropio de un escritor, pero propio del bebé de Los Veinte, Rico y la madre que los parió a todos.

TA 41.- “Pensé que pensaría en su hijo”. TA 55.- “...una mirada mirando...”

TA 61.- “Al hacer este recorrido que hizo”. TA 64.- “He sabido cuando supe”.

TA 71.- “...es la persona a la que voy a preguntar... y cuando esté sentada le preguntaré”. TA 143.- “me di cuenta de que era ella o así creí darme cuenta.” TA 145.- “El olor de las zonas más olorosas”. TA 145.- “Las manos no comprenden las medidas que rebosan las manos”, que además es incompresible. TA.- “Así iba yo pensando y pensé”. TA 188.- “Ya ahora no estoy seguro de quererme marchar ahora”.TA 216.- “...supe más tarde que sucediera, sucedió cuando”... “Sólo cuando tuve edad para preguntarme...pude preguntar”. TA 219.- “...sin atreverme a pensar, volví a pensar”. TA 220.- “Como si fuese yo quien las recordara... pero no es posible que las recuerde...me resulta imposible recordar. Sin embargo, recuerdo...” (además de la espantosa cuádruple repetición, obsérvese la contradicción: “me resulta imposible recordar. Sin embargo, recuerdo...”). Sigue el lío en la 224: “y aunque no lo comprendiera entonces ni lo recuerde ahora, creo recordarlo ahora”. TA 224.- “Yo seguí pensando y pensé...” TA 226.- “...y terminaran de caerse y caer al agua”. TA 228.- “Nadie puede calentarlo y esta noche no lo ha calentado nadie”. TA 229.- “...sin necesidad de mirarlo, vuelve a mirar”.
TA 240:- “Me fui solo de Oxford por azar tan sólo”. TA 241.- “...el cochecito de niño de mi niño nuevo”. HS 55.- “conocer a un desconocido”. HS 78.- “De cuanto luego supe y he sabido”.
HS 83.- “La visión que Natalia ve”. HS 99.- “pensar mi pensamiento”. HS 110.- “Hoy estaba previsto que en vez de estar...”. HS 151.- “si lo determinante fuera que yo fuera”. CB 12.- “...le hizo pensar...sin pensarlo...”. CB 15.- “el murmullo del grupo agrupado”. CB 20.- “...al contraerse, los dos contrayentes...” CB 23.- “el sonido dormido de aquel con quien duerme”. CB 23.-”alguno le dijo algo”. CB 28.- “...le tira del talón que sobresalía bajo aquella tira”. CB 34.- “Tuve la sensación de no hacerlo al hacerlo”. CB 37.- “Nada de lo que sucede sucede porque nada sucede”. CB 44.- “Debía pensar...lo que había pensado...lo mismo que yo pensaba”.
CB 45.- “...no lo sabía por la imposibilidad de saber...” CB 50.- “...había pasado más tiempo del que yo pensaba, pensé”. CB 53.- “...contemplando transcurrir el transcurrido tiempo”.
CB 60.- “traductor para traducir”. CB 61.- “interpretar a un intérprete”. CB 61.- “Lo que el traductor traduce”. CB 60.- “traductor para traducir”. 61.- “interpretar a un intérprete”. MB 154.- “La dignidad lo ha hecho dignificarse”. CB 64.- “Estamos diciendo lo que se está diciendo”. CB 80.- “a mano sólo la propia mano”. CB 83.- “Familiarizándose con mi familia”. CB 83.-”ahora había una otomana donde no había otomana”. CB 92.- “un susurro que pudo no ser susurrado”. CB 136.- “...pensar que en otro momento debía pensar en ella”. CB 138.- “No sabía que no sabías...” CB 145.- “Le conté lo que me había contado”.CB 145.- “¿Por qué no le preguntaste?, me preguntó. CB 162.- “mi temporada de temporero”. CB 164.- “darse a conocer a desconocidos”. CB 164.- “Yo la aconsejaba, aunque me sentía incapaz de aconsejarla”. CB 168.- “le llegó la respuesta a su respuesta”. CB 176:- “No puedo darme a conocer a nadie desconocido”. CB 179.- “...canción bailable que baila...”CB 185.- “Me miró mirándome”. CB 186.- “...al fijarme en la mano, le vi la alianza en el dedo anular de esa mano”. CB 192.- “representante tan representativo”. CB 195.- “nada de lo que sucede sucede porque nada sucede”. CB 197.- “...de haber mirado mirando...”CB.- “Eso digo yo, había dicho yo”. CB 206.- “Sin saber que ella sabía”. CB 210:- “Dime, dije”. CB 213.- Se mira transcurrir el transcurrido tiempo”. Aparte la horrible repetición, el tiempo no se puede mirar y... Si ya ha transcurrido, cómo va a verse transcurrir. CB 216.- “Me aterró el pensamiento y no quise pensarlo”. CB 226.- “Pensé que... y esto no lo pensé al azar sino pensando... aunque tampoco dejaba de pensar en ello”. CB 235.- “el filo afilado”. CB 274.- “La maldita seriedad, añadió seriamente”. CB 280.- “y ya está hecho el hecho”. CB 293.- “Y aunque no soy capaz de pensar... vuelvo a pensar”.
CB 301.- “a mano sólo la propia mano”. MB 11.- “Como suele suceder la primera vez que sucede”. MB 18.- “...a la mañana siguiente le esperaba trabajo, está en viaje breve de trabajo”.
MB 60.- “...pensé, y así lo pensé... y sentí decepción al pensar...”MB 61.- “Para seguir activos y actuar...” MB 71.- “...durante poco rato todo parece poco...” MB 108.- “Y aunque no es muy mayor, su nombre sólo suena a la gente mayor”. MB 152.- “que tanto avejenta a las viejas”.
MB 154.- “La dignidad lo ha hecho dignificarse”. MB 191.- “...y la barrieron los barrenderos”. MB 202.- “una novia... se vistió de novia”. MB 221.- “sospechar la sospecha del otro” [...] “...si sospechaba y yo sospechaba”. MB 222.- “Una joven tan joven”. MB 222.- “Sentada en los asientos”. MB 240.- “en ese tramo del tramo” MB 278.- “El que cuenta suele saber explicar bien las cosas y sabe explicarse”. MB 283.- “de vuelta en la suya con un calmante pasó por la suya”. MB 285.- “No le pregunté si preguntó”. MB 288.- “nada más llegar a donde he llegado”. MB 288.- “no tenía ni idea de esto, jamás me habló de esto”. MB 322.- “al saber lo que supo”. MB 325.- “dejé que el contestador contestara”.MB 336.- “que la carne tira mucho mientras sigue tirando”. MB 337.- “pensé con el pensamiento del encantamiento”. MB 342.- “... pero hoy de viaje, el viaje pagado y obligada al viaje”.  ¡Y venga a romper el lenguaje!

            Espero que, algún día, un Veinte o un Veintitantos como el indescriptible Francisco Rico, me aclare lo que es lenguaje roto y lo que es torpeza e ignorancia.

Vamos ahora con algunas torpes o incorrectas utilizaciones de adjetivos y adverbios. Y con las confusiones del significado de muchas palabras. A uno, que gusta del lenguaje intacto, tantas roturas le hacen sufrir.

TA 19.- “... me sonrojé considerablemente”.

TA 23.- “...un vagón que de pronto se desplaza enigmáticamente”.

TA 66.- “Pronunciar verosímilmente” (por correctamente).

TA 127.- Un personaje lleva “cascos de cerveza vacíos para cambiarlos por otros intactos”. Si, para Marías, lo contrario de vacío es intacto, lo contrario de lleno será roto.

TA 171.- “Las campanas de Oxford habían hecho su última intervención”. Por dieron el último toque. ¿Ruptura del lenguaje o del badajo.

TA 189.- Escribe “escucharlo” donde debió escribir “oirlo”.

TA 216.- El hecho de que un personaje se tienda en la cama de costado lo define Marías como “un movimiento hacia la lateralidad”.

TA 219.- “el comienzo de sus nalgas cubiertas por sus enteras medias”. Quiere referirse a unas medias hasta la cintura y, como casi siempre, no sabe cómo.

TA 226.- “Se lo iría susurrando el aya durante su futura infancia”. HS 36.- “explicaciones justicieras”.

HS 47.- Habla de “pensamientos fugitivos”, pero del contexto se deduce que quiso decir “fugaces”. HS 57.- “cigarrillo perdurable”.

HS 81.- Escribe “leyendo una novela rápida” para referirse a una que, por ser muy corta, se lee rápidamente.  HS 78.- “Andares interminables”. HS 85.- “Mirada moderada”.

            (Marías, en la Torre de Babel, la hubiese armado rompiendo lenguas)

HS 96-97.- “Mis ejercicios diarios inapelables”. (Por inesquivables o insoslayables.)
HS 98.- “conversaciones extranjeras” (mantenidas con una persona de otro país).
HS 102.- Pide al conserje que le ayude a convocar a una puta a su habitación. El conserje supone que “no querrá una compañía demasiado céntrica”. Para referirse al hecho de que la prostituta no ejerza su oficio en la Gran Vía.

 HS 117.- “en la deducida compañía de Dato y Natalia”. Quería decir “en la previsible”.

HS 136.- A los hombres presentes en la vida de una mujer los llama “sombras amatorias”.

HS 159.- A la primera cita de unos amantes, “la inauguración”.

TH 17.- “La publicación [de un manuscrito] no era definitiva”. Por “no era segura”.
TH 20.- Para referirse a la extensión de un libro habla de su “longitud”.

TH 25.- Escribe “aconsejaran” por “consintieran” o “permitieran”.

TH 28.- Un personaje no quiere prescindir de sus botas favoritas y Marías habla de “sus incondicionales botas”, como si las botas fueran partidarias apasionadas del personaje.
TH 32.- Porque un personaje se pasea cuando quiere por donde quiere, habla de “su obligado paseo”.
TH 40.- “...ejercer su irrepetible lenguaje en una jerga...” TH 53.- Dice que las protestas llegan a alcanzar límites “inadmisibles”, cuando quería decir -se ve por el contexto- “insoportables”.
TH 68.- “Los fallidos avances que había hecho”. (Si los había hecho no eran fallidos.)
TH 71.- No dejaban de cantar “baladas obscenas”. Si eran obscenas no eran baladas.

TH 92.- “Le cercaban a derecha y a izquierda”. Si le cercaban, también estarían por delante y por detrás.

            Como siga Marías rompiendo el lenguaje, lo va a hacer trizas y va a dejar sin trabajo a los académicos.

TH 110.- Aquí nos enteramos de que Arledge “había encomendado a la muerte de Meffre desempeñar una función”.  ¡Es increíble, señores Veinte y la compaña!

TH 121.- “Su negocio no era demasiado espectacular”.

TH 125.- “Sucedía eminentemente”. TH 134.- “...de manera que pudiera desplazarse con gran agilidad”. Por el contexto se ve que quería decir rapidez.

TH 135.- “...y a la diez, cuando volvía a sospechar de los matorrales...” ¿Cómo pueden resultar sospechosos unos matorrales? TH 141.- “[La esposa] se retrasaba insolentemente.

TH 147.- Queriendo decir que uno se excita sexualmente, ante las provocaciones de una mujer, dice que “se exasperaba”. TH 148.- “...no era uno de aquellos nuevos y tremendos buques de vapor...” ¿Qué será un buque tremendo? ¿Qué imaginará el lector si le hablan de un buque tremendo?
TH 150.- Quizá, consiguientemente, el capitán del buque tremendo no informa de que está averiado -menos aún, lo dice-: lo “proclama”. TH 175.- Porque no la ocupa nadie, Marías califica una hamaca de “desierta”. TH 177.- Escribe “suplantar” cuando debió escribir “suplir”.
TH 185.- Como los expedicionarios no saben quién les dispara desde la orilla, Marías se refiere a la “misteriosa personalidad” del tirador.

TH 193.- Quien antes encontraba buena una novela, ahora dice encontrarla muy mala. Marías dice no entender “su repentino descrédito hacia la novela”. Una pausa: ¿cómo es posible que ningún Veinte haya reparado en barbaridades como ésta?) CB 15.- Como se ha casado hace poco con su hermana es “el recién contraido”.

CB 16.- La doncella sigue a dos personas “apretando el paso por asimilación”.
CB 17.- Sabe que alguien ya ha muerto “a través de personas más distantes o accidentales”. CB 19.- “Ese cambio de estado, como la enfermedad, es incalculable”. Del contexto se deduce que quería decir “imprevisible”. CB 20.- “al contraerse, los dos contrayentes”.

CB 21.- La mujer con la que se acaba de casar es, para Marías, “la mujer recién contraída” CB 21.- Una mulata está en una esquina “aguardando a una cita”. (Aguardaba a la persona con quien se había citado, pero el rompedor Marías no sabe decirlo.

CB 26.- Por el contexto, se comprende que quiso decir “para que me viera sin dificultad”, pero escribe “para que me viera sin vacilaciones”.

CB 27.- Por lo visto hizo varios viajes de bodas, porque escribe: “En un viaje de bodas con mi mujer tan reciente”. CB 28 y passim.- “Me sentí culpable hacia ella”.

CB 31.- Quiere decir “al verlo ya con claridad”, pero dice “al verlo ya con certeza”.
CB 33.- El marido llega tarde: “marital retraso”. CB 39.- Las lenguas extrañas “no son deducibles”. Quería decir “inteligibles”. Aun correctamente expresado, la información, como casi todas las de Marías, seguiría siendo tontorrona.

CB 41.- Las frases pronunciadas por la espiada y las primeras que pronuncia el espiado dice Marías que “formaron un grupo”. CB 50.- “reconciliación sexual”.

CB 53.- “contemplando transcurrir el transcurrido tiempo”. CB 70.- “...descruzar las sobresaltadas piernas”.

CB 94.- No era sin duda de resentimientos de lo que quería hablar cuando escribió: “los resentimientos inevitables de la vida en común”.

CB 110.- “El dinero hace que la papelería se venda sin vacilación”. “Se venda fácilmente”, es lo que quiso -y no supo- decir. CB 146.- “No queda apenas un resquicio de los hechos”. Quiso

decir vestigio o recuerdo.

CB 165.- “Los hombres [...] aparecían desnudos, erectos”. No quiso decir que estaban erguidos, sino con el pene en erección. CB 176.- “Su voz era vibrada”. Por vibrante.
CB 184.- “Una columna que me servía de disimulo”. Quería decir “de escondite”.
CB 185.- Porque son de confección española: “pantalones patrióticos”.
CB 187.- En la perfumería, “mareado por el olor multitudinario que la mezcla de todas las marcas juntas despedía”... CB 189.- “Berta lo escuchó todo con vehemencia”.
CB 190.- “auriculares mundiales”. (Los que usan los traductores de la ONU.)
CB 207.- “interrumpí el nudo de mi corbata”. (Lo que interrumpió fue la operación de hacérselo). CB 210.- Sin mi presencia apoyada en el quicio”. CB 231.- Al hecho de desconectarlo lo llama “la supresión del video”.

CB 234.- Se sonroja al dar las gracias: “Y las gracias sin duda fueron ruborizadas”.
CB 239.- “improcedentemente contagiado” por “inoportunamente contagiado”.

CB 242.- “Mi vida soltera” por “mi vida de soltero”. CB 244.- Escribe “adulterada” por “adúltera” ¡¡¡--¡!!. “Llamé el nombre de Luisa desde la entrada”. CB 288.- “con una sombra en su voz de siempre, de la más acostumbrada”.

MB 61-62.- “...celebrar tu noche de soltería o de viuda”. Lo correcto era “noche de soltería y viudedad”, o “noche de soltera o de viuda”. En prácticamente todas las líneas de este “escritor” hay un anacoluto. Se entiende lo que quiere decir, que es por lo visto lo único que exigen los críticos españoles pero lo suyo no es literatura. Ni siquiera una correcta redacción escolar.
MB 63-64.- “...todavía un rato -hasta que durasen como momentáneos testigos”. En vez de “momentáneos”, querría decir otra cosa., porque, si lo son durante un rato, no pueden ser momentáneos.
MB 68.- “se la ocultarían [al niño, la muerte de la madre] su padre, y su tía y sus abuelos si los tiene, como hacen todas esas figuras con las cosas que juzgan denigrantes o desagradables”. El ser padre, tía o abuelo, y supongo que etcétera, lo constituyen a uno ¡en figura! ¿Gramatical, jurídica, geométrica...? ¿Qué?

MB 79.- “...como cansada por el esfuerzo o por la jornada”. MB 80.- “...para siempre hasta que se olvidara”. Dice “para siempre” y después pone un límite. MB 85.- Escribe “falsario” por “falso”.
MB 92.- Quiere decir que probablemente un obrero da una orden y de su boca sale vaho. Lo dice así: “alguna voz obrera da una orden de vaho”. MB 96.- “...fulminada por uno de esos males veloces y sin paciencia”.

MB 107.- Hablando de las hijas de un personaje, escribe: “la primera viva” por “la única viva”.
MB 117.- “como si sentarse ahí [en el taburete de la barra] fuese un signo de juvenilismo”. Inventar neologismos con gracia no es especialidad de Marías

MB 117.- “curiosidad cronificada”. MB 121.- “Mis pasivos actos”. Contradictio in terminis. MB 130.- Habla del ademán que hace un bastón. MB 130.- “para aprovechar al máximo los inminentes minutos”.

MB 132.- Si un pesado cenicero cae sobre una mesita de cristal “la abisma”. MB 135.- “Se acercó muy paulatinamente”. Aparte de que, en cualquier caso, el “muy” sobra, por el contexto se ve que quiso decir “pausadamente”. MB 138-139.- “[La secretaria] nunca había sido presentada”. Se refiere a ese día, por lo que sobra “nunca” o lo tendría que haber sustituido por “en ningún momento”.

MB 193.- “Fumaba su pipa meditativa”. La fumaba mientras meditaba, quería decir. MB 199.- Escribe “desdichada” como lo opuesto a “voluntaria”.

MB 205.- “Tomando esas copas con unos individuos inexplicables”. Se trataba en realidad de unos tipos extraños. MB 210.- “Sin duda pensó que debía acercarse un poco y dejarse contemplar para decidirme”. Quería -debía- decir “para que me decidiera. MB 210.- “memoria fatalista”. (???) MB 210: “sus compañeras alternas”. Quería decir que no eran las mismas todos los días. MB 234.- dice “regla invariable” por “regla infalible”

MB 242.- Marías no teme ningún contagio porque ha copulado “a través de una goma”.
MB 243.- “aquel imaginado médico”. Se trataba de una persona real, que él creía que era médico. Otra pausa: ¿alguien ha manejado peor la lengua esapañola?
MB 244.- La mujer de la que se ha separado es, para él, “mi propia mujer dejada”.
MB 244.- “si aquel hombre o médico”. O sea, que era hombre o era médico. MB 255.- Por el hecho de que no es frecuente verlos en la ciudad, Marías califica unos caballos de “incomprensibles”.
MB 255.- “sea cercano o esté en la distancia”. MB 257.- “Quizá Deán no habría querido saber otra cosa, de haber sospechado desde su distancia”. MB 264.- “espantado de mí mismo y mi efecto”. (¿????) MB 264.- “Antes de que ellos hubiesen comprendido la materialidad del hombre con gabardina”. Que era un hombre, no un bulto. MB 269.- “carácter facilitativo”. MB 275.- “Establecimiento de nombre rusófilo”.

Ahora siguen  pésimas, inelegantes e ininteligibles construcciones

TA 222.- “Por eso tuvo que hablar con mi padre, contárselo, aquella noche que trajo su marcha”. HS 87.- “La invitación o marital avance”. TH 130.- “...su amigo de paso firme y desviación en la mirada...” TH 135.- “...los matorrales se movían hacia las nueve de la noche”. Quizá Marías llama matorrales a las manillas del reloj.

TH 154.- “. [en vez de a los islotes], lo mejor sería llegarse a toda marcha hasta las islas Marianas y hacer creer a los millonarios que éstas se trataban de aquéllas”. CB 21.- “Los presentimientos [...] iban adquiriendo nuevas formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda o no fue tácita)”. CB 54.- “...una viuda dependiente de su única hija o más bien del acierto de sus necesarias nupcias”. Lo que quiere decir es que la viuda depende de que su hija de un buen braguetazo.
CB 101.- Marías nos cuenta que, durante la fiesta de su boda, su padre hablaba “con una señora que no sé quién era, sin duda venía de la mitad de Luisa”. Que era de los invitados por Luisa, quería decir, pero no supo cómo.

CB 123.- “el sentido de la seguridad custodia”. En el contexto tampoco se entiende qué es una seguridad custodia. CB 137.- “Lo apartó de sí [el humo] con la mano irritada”. La otra mano, por lo visto, estaba tranquila.

CB 189.- Quería decir: “Cuando llegué a la esquina pude verle de nuevo...”, pero dice: “Cuando llegué a la esquina y se hizo posible que de nuevo entrara en mi campo visual...”
CB 212.- La espalda respiraba (?) “con prisa o apuro o susto o era nocturna”. CB 214.- “a veces también las voces”. CB 215.- “...y dejó un rastro de sangre sobre las sábanas o era acaso la sangre de la desposada virgen, la carne cambia o la piel que se abre o algo se rasga”. CB 215.- “Ranz había conocido tres noches de boda, tres verdaderas, en ellas algo se rasga a veces, antiguamente.” Si Marías supiera ver el horror que suponen “construcciones” como éstas, no las perpetraría. Pero que señores como Los Veinte, el gran Francisco de la Mancha Rico, Eduardo Mendoza, García Posada, Sanz Villanueva, Darío Villanueva, Pozuelo Yvancos, Conte, Juristo y otros ya nombrados las tengan por modelos de buen estilo debería bastar para inhabilitarlos como críticos. CB 227.- “me habían parecido malas ideas o inconveniencias o reprobables”. (Idéntica función atribuye a un sustantivo que a un adjetivo). o.

MB 9.- “...a los vivos y al que se muere le avergüenza a menudo la forma de su muerte posible y sus apariencias, también la causa”. Entre el tartamudeo sintáctico, se puede advertir que Marías afirma que los muertos se sonrojan. MB 12.- La nueva incoherencia, dentro de uno de tantos paréntesis injustificados que abre y cierra Marías, en este como en todos sus libros: “...(pero cómo podía yo llamar al marido, y además estaba de viaje, y ni siquiera sabía su nombre completo)”.

MB 13.- “cuerpo nuevo”, cuando el contexto evidencia que quería decir “nuevo cuerpo”.
MB 22.- “volvió la cara hacia mí más como intención que como hecho”. MB 22-23.- “...yo quedaría exento de responsabilidad y dejaría de ser testigo (la responsabilidad tan sólo del que acierta a pasar, no otra)”.

MB 26.- “algunos amantes se estarían despidiendo [...] el uno abusado y el otro intacto”. (¿?????)
MB 36.- “Al entrar yo de nuevo alzó la vista”. Como no pone coma, el lector no sabe si quiere decir que cuando él entró de nuevo, ella alzó la vista o si, cuando entró él, ella alzó de nuevo la vista.
MB 39.- “recién comprado esta misma tarde”. MB 42.- “...y es raro que todo esto sea un momento”. MB 42.- “...la película pasaba sin su sonido en silencio...”. MB 44.- “...sus medias oscuras que le llegaban a la mitad de los muslos y que yo no le había quitado porque me gustaba la imagen antigua”. MB 46.- “...me ví cogiendo un taxi tras cruzar Reina Victoria o en ella misma, por allí pasan taxis aunque sea tarde”. MB 49.- “alguien habría de venir. Marta trabajaba y tendría que dejar al niño con alguien”. MB49.- “...había hablado antes conmigo delante”.
MB 50.- “Cuando alguien ha muerto y ya no puede repetir nada uno desearía haber prestado atención a cada una de sus palabras, horarios ajenos, quién los escucha, preámbulos”. Lo advierto: puede llegar un momento en que el lector de Marías empiece a dudar de si éste escribe con una coctelera o si la coctelera es su propia cabeza. En tales casos, es aconsejable parar la lectura y aplicarse cataplasmas de pepino en las sienes.

MB 77.- “Todo estaba en orden en la calle, por la que pasó un grupito de estudiantes borrachos, uno de ellos me rozó con el hombro, no se disculpó, gregarios”. MB 78.- “...el portal del que me separaban bastantes pasos o habría carecido de perspectiva”. MB 79.- “...el hombre al que había mandado a la mierda ante mis oídos”.

MB 81.- “Y a la vez ignoraba de qué modo podría perpetuarse, ya no habría nada más por su parte, con los muertos no hay más trato”.MB 88.- “Miré los apellidos y sus edades ya abandonadas”.
MB 97.- “...un brazalete negro en la manga del abrigo como prueba de su fuerte sentido antiguo de las circunstancias”. MB 97.- “Y a su derecha estaba sin duda su nuera”. Quería decir: “Y a su derecha estaba la que sin duda era su nuera”.

MB 117.- “facilitarse la precipitación de una huida”, cuando quería decir “facilitarse una huida precipitada”.
MB 135.- “éstas [las medias] recordaban a las de las enfermeras con grumos”. Para Marías, son las enfermeras las que tienen grumos. Para quien sabe escribir, hubiesen sido las medias.
MB 135.- “Acentuó el gesto de empeño artístico”. MB 143.- “No, qué un insecto, qué dices”.
MB 159.- “...tan nítidos y reconocibles como nunca lo son las personas o sólo en cambio los personajes”.
MB 170.- “la vez que yo había oído en directo o ya nunca Marta”. MB 174.- “igual que un mes antes, o no igual”. MB 179.- “entre nosotros no había habido tampoco importancia”.
MB 180.- “Si hubiera dado contigo podías haberte pasado un rato en vez de una nochecita que me he chupado”. MB 184.- “...su fin no solitario”. MB 191.- “...la barrieron los barrenderos del suelo”. Que, es de suponer, no son los mismos que los barrenderos del techo.
MB 198.- “Los empleados o dueños vetustos nos daban bombones y nos gastaban bromas de niños”. Si los vetustos gastaban bromas de niños, habría que pensar en la chochez adviniente. O en que Marías quiso decir otra cosa. MB 201.- “La mujer que está en esa esquina [...] parece una exploradora o una desterrada, o tal vez se sortean el sitio”. MB 201.- “...miré a la puta desde el coche con esa mezcla de curiosidad y fantasía y dominio y lástima con que la miramos los hombres que no vamos con ellas -o todo es chulería”. Además de no decir más que tonterías, las dice mal. MB 215.- “Quería verla más de frente y con detenimiento y fijarme bien en sus rasgos, pero para eso había tiempo y los rostros engañan”. MB 217.- “estar irritada por mi alquiler tan pronto”.
MB 219.- “Calles tranquilas y diplomáticas” (porque hay unas cuantas embajadas en ella). MB 220.- “...como si me hubiera adivinado el fugaz pensamiento. O no llegara a ser tanto”. MB 222.- “Le puse en el muslo la mano temida”. MB 229.- “a otra mujer más nueva”. MB 237.- “Uno de los árboles había sido derribado por la tormenta, truncado en su base y el suelo salpicado de astillas”. MB 240.- “Estuve allí quieto durante bastantes minutos, pegado a la pared como Peter Lorre en la película M el vampiro de Düsseldorf, también la he visto”.
MB 243.- Observa a una prostituta y a su cliente, y hace cábalas: “...podía ser un médico, quizá sabía que conciliaría antes y mejor el sueño si se iba a la cama tras echar un polvo o tras una mamada rápida con el volante a mano”. Efectos muy distintos, es cierto, tienen las mamadas lentas y lejos del volante.

MB 279.- “hasta la llegada de la asistenta con llave”. Que sin duda cobran más que las sin llave.
MB 280.- Como el niño no tiene ni dos años e ignora, por tanto, lo que es la muerte, “habría tenido que asociar el sueño al cuerpo inmóvil”... ¿Tenía que hacerlo obligatoriamente? No. Lo que quería decir es que habría asociado la inmovilidad con el sueño. MB 286.- “y consolar al viudo a distancia” (previo comprar en la ferretería, supongo, un mando de consolar viudos)..MB 304.- “Las existencias precarias dependen del día a día, o quizá son todos”.

Rasgos de “humor”.

TA 13.- “Se murió en seguida, sin aviso, de golpe, a lo mejor para no despertarme”. ¿Qué lector podría aguantar la risa? TA 25.- “Era muy joven y por tanto no elegante”. Mala expresión con majadería incorporada.

TA 32.- “El adulterio lleva mucho trabajo”. Sandeces tales hacen pensar que es cierto lo que dicen sus amigos: que Marías es virgen.

TA 38.- “Su vida personal era un blanco” (No se sabía nada de ella). TA 136.- Los estudiantes se preparan para salir “en cuanto haya certeza de que la noche ha llegado”. ¿Cómo se llegará a tener esa certeza?

147.- “Ahora no bebe ni fuma ni mastica ni ríe ni dice nada, porque tiene mi polla en la boca, y sólo eso cabe. Yo tampoco hablo, pero no estoy distraído, sino que estoy pensando.” Sólo Muñoz Molina, Almudena Grandes, Maruja Torres, Elvira Lindo y Rosa Montero han sido capaces de escribir líneas tan ridículas como éstas.

TA 146.- En plena felación, se pone a informar al lector de que, cuando niño, jugaba con plastilina y a preguntarse si el niño de Clare lo hará también.

TA 147.- “Con ella no echo en falta lo que siempre hecho en falta cuando me acuesto con Clare: que la polla tenga ojo”.

TA 241.- “Cromer Blake y Ryland además han muerto, por lo que mi parecido con ellos también ha disminuido”. HS 75.- “Barcelona es mala ciudad para morir en ella”. En cambio, debe de haber ciudades en las que de gusto morirse.

HS 161.- “Manur esperó cuatro días para empezar a morirse”.

TH 57.- El aristocrático, mundano y culto Arledge “no sabía cuál podría ser la frase más adecuada para iniciar una conversación”. En pág 96, para decidirse a hablar, necesita nada menos que “el valor necesario, el impulso definitivo”. TH 72.- Un personaje, con sólo exclamar “¡Qué barbaridad!”, “consiguió que la animación volviera a reinar en el velero”.
TH 161.- Para alabar la buena conducta de Kerrigan, dice un personaje a otro: “¿Sabe? Kerrigan no ha vuelto a matar a nadie desde que acabó [hace poco] con Reginald Holland”.

CB 14.- Un personaje posee “su propio y simultáneo estrépito”.

CB 16.- Los recién llegados “se apresuran por el pasillo hacia el cuarto de baño de la multitud”. Había varias personas allí. Resulta increíble tanta torpeza para decir las cosas más sencillas, para elegir las palabras.

CB “Quizá porque fue un matrimonio tardío, mi edad era de treinta y cuatro años cuando lo contraje”. Inteligente deducción. CB 23.- “Cayó la noche casi sin aviso”. Dicho al estilo Marías: nocturna desconsideración.

CB 22-26.- La mulata que está en la esquina tiene “treinta años de lejos”, portaba “un bolso conspícuo”, una “braga insumisa”, usa tacones que le son “desacostumbrados”, lo que hace que “el garbo se le sustraiga a veces”; “abusa de los pronombres”, su mano se decepciona y avergüenza, tiene “aletas de la nariz vehementes”, “cara de velocidad”, capacidad para reconciliarse con el mundo entero con sólo dar unos pasos y “no se arrima a la pared, como suelen hacer los que aguardan para no entorpecer a los que aguardan y pasan”.
CB 33.- [Luisa], “cuanto más corpórea y continua, más relegada y remota”.

CB 34.- “...a la mañana siguiente [...] su cuerpo volvería a ser corpóreo”.
CB 35.- “Lo que no oyera ahora, ya no lo iba a oír”. “El día que no estuvimos juntos ya no habremos estado juntos”. A propósito de estas redundancias mentales, críticos como Ignacio Echevarría, Santos Sanz, Conte, Posada, Ruíz Garzón, etc. hablan de “el Marías metafísico”. CB 38.- Expresa su deseo de que “Luisa deje de ser corpórea y continua, se relegue y se haga remota”. CB 53.- Mienta a “una vaca benefactora y amiga”, que seguramente es la de la Central Lechera Asturiana. CB 83.- Encuentra al volver nuevos muebles y cortinas. Dice: “debía rehacer los itinerarios domésticos que la vez anterior ya me había aprendido”.

CB 107.- Marías crece: “mi edad de entonces fue siendo otra”. ¡Extraño sujeto! CB 110.- “Las muertes hacen ricos a los que no lo eran ni podrían serlo jamás”. ¡Será imbécil! Será por eso por lo que los subsaharianos famélicos el año pasado, ahora viven en la opulencia. CB 139.- “No es fácil saber por qué se mata la gente”.

CB 145.- “Esa noche, viendo el mundo desde mi almohada con Luisa a mi lado, como es costumbre entre los recién casados...” Enésima generalización chorra.

CB 159.- [Los domingos, absolutamente todos los traductores de español de la ONU] “sólo pueden dedicarse a [...] pasear un poco, mirar de lejos a los toxicómanos y a los delincuentes futuros” [...] leer el New York Times gigantesco durante todo el día hasta beber zumos energéticos o de tuttifrutti...” CB 162.- “Estuvo casada cuando era más joven”. CB 173.- “Estaba inmóvil, luego no cojeaba”. CB 201.- “pasé por el cuarto de baño y me puse una bata (estuve tentado de utilizar el albornoz como bata, pero no lo hice”. El paréntesis es tan innecesario como los otros doscientos, pero que María venciera esa tentación, emociona.
CB 203.- “También se protegía con un sombrero, lo cual es raro de ver en Madrid aunque un poco menos en días de lluvia, se lo ponen algunos señores mayores”. Tartamudez mental y sintáctica, elevada a estilo por la crítica española: la vendida crítica española.
CB 245.- “Luisa se rio con una sola carcajada”. MB 14.- “Estar mal da pereza”.
MB 17.- “la postura dejaba las bragas al descubierto y esas bragas a su vez las nalgas
en parte, eran una bragas menores”. MB 47.- “uno nunca sabe qué estaba ocurriendo en una casa un segundo antes de llamar al timbre e interrumpirlo”. De “el Marías metafísico”, seguramente. Como ésta de la pág. 69: “No podemos estar más que en un sitio al mismo tiempo”
MB 63.- “Estaba descalzo y de este modo no se puede actuar ni decidir nada”. Que se lo pregunte a Arquímedes. MB 64.- “Lavé las copas con mis propias manos”. Podría haberlas lavado con las manos de un guardia de la porra.

MB 65.- Las prendas del niño quedan, una vez colgadas, a respetable distancia del suelo del armario. Apunta el escritor: “Así quedarían hasta que fueran creciendo”.

MB 80.-...como si la mujer hubiese visto a alguien, “tal vez a mí con mi taxi a la espalda”. Un tipo forzudo.

MB 88.- Dice que ha mirado en el periódico la lista de fallecidos y ha empezado por la A, porque “tuve el aplomo de no irme al final a mirar la T”. MB 89.- Encuentra en la lista el nombre que busca. “Todavía aterrado volví hasta la D con mi veloz mirada”.
MB 97.- “...a la que fue aún más niña pero mucho mayor más tarde”. Hay gente rara, sí, que primero son pequeñas y más tarde mayores. MB 104.- “...un individuo chato, o era efecto de las gafas negras un poco grandes”. MB 173.- “y es insoportable que nos crean vivos si nos hemos muerto”. Hay difuntos que no lo soportan y se ponen malos.
MB 203.- “la reconciliación afectiva y sexual es muy útil cuando puede haberla o incluso se impone a veces, prolonga lo concluido, pero no eternamente”. Quien entienda esto que me escriba, por favor.

MB 204.- “Mi teléfono sonaba a veces a cualquier hora”. MB 211.- “Sólo la gabardina podía ser suya porque al verla con más luz y de cerca vi que no era gabardina”.

MB 213.- “...vi una franja de piel muy blanca, demasiado blanca para mi gusto, era otoño”.
MB 219.- “Los hombres tenemos la capacidad de meter miedo a las mujeres con una simple inflexión de voz o una frase amenazadora y fría, nuestras manos son más fuertes y aprietan desde hace siglos. Es todo chulería”.

MB 233.- “Luisa siguió avanzando por Velázquez, y al llegar a la esquina de Lista o bien Ortega y Gasset (esta calle cambió de nombre hace mucho, pero aún impera el antiguo y por él se la conoce, mala suerte para el filósofo)”. MB 250.- “las mujeres nunca nos conceden lo que le pedimos cuando nos llaman por nuestros nombres”. Como todos los “bestsellerados”, es muy aficionado –ya lo hemos visto- a las generalizaciones estúpidas. MB 262.- Marías llega, en espionaje nocturno, al dormitorio de su ex-mujer, observa y dice: “en la cama no estaba yo, sino otro hombre”. MB 265.- “quien no traza líneas rectas y perpendiculares cuando puede hacerlo sino que zigzaguea es que sabe donde va”. MB 281.- “en cuanto el padre pudo levantarse del sillón sobre el que se desplomó o más bien se hundió puesto que ya estaba sentado”.
MB 282.- [se tragó] “el whisky que le sirvió su hija, aunque aún era por la mañana”

MB 286.- “prefirió incorporarse -es difícil comunicar una muerte tumbado”.

MB 293.- “con los muertos no hay más trato y nada puede hacerse al respecto”.

MB 302.- Téllez hace delante de Marías “diversas llamadas telefónicas con pretextos varios”. Sin duda esperaba que telefonease siempre para lo mismo.

MB 305.- “Habíamos visto al almirante Almiral con su apellido predestinado”. Además de la poca gracia, hay que señalar que el predestinado sería, en todo caso, el almirante.

MB 317.- En el hipódromo: “sus medias no habían sufrido carreras en las carreras”. Uno, que se ha desternillado con lo del almirante Almiral, cuando llega a los las medias con carreras en las carreras siente dolor en los riñones, como Darío Villanueva, Mainer y los demás que festejan el sentido del humor mariasno.

MB 321-322.- “Fue todo muy rápido porque no todo el mundo es consciente de que el presente recién transcurrido se aparece al instante como pasado lejano”.

MB 329.- Está solo, a las once de la noche, en una callejuela desierta del extrarradio y dice: “Encendí un cigarrillo con mis propias cerillas”. Debía haber comprendido que difícilmente, en aquellas circunstancias, hubiese podido encenderlo con las cerillas de Teodoredo.
MB 330.- “Deán aún tenía energía y ánimo para comer sentado”. MB 347.- “Las cosas pasan, es verdad, pero siempre le pasan a alguno y no a otros”. MB 361.- “Un golpe mortal, fulminante, del que no se enteró mi autobús”.  (sería uno de aquellos autobuses con orejas que normalmente se enteraban de todo

 

En nuestros ficheros de chorradas y rupturas queda también constancia de que Marías confunde los siguiente términos:

tardar con durar, proclividad con inclinación, esperar con temer, apasionado con apasionante, minimizar con disminuir, ir con venir, falta de fe con falta de credibilidad, vergonzante con vergonzoso, gracias a con por culpa de, adolecer con carecer, virtualidad con virtuosismo, asumir con aceptar, oportunista con oportuno,  mirar con ver, escuchar con oír, esquina con rincón, dintel con umbral, marinero con marino, dilapidar con  lapidar, sorpresivo con sorprendente, longitud con extensión, clarividencia con claridad, claridad con certeza, cotizar con ser cotizado, resquicio con vestigio, improcedente con inoportuno, novedoso con nuevo, definitivo con último, suplantar con sustituir, equívoco con equivocado, carencia con carestía, carestía con escasez, altitud con altura, relativismo con relatividad, competitividad con competencia, honestidad con honradez, suplantar con suplir, oscurantismo con secretismo, rotura con ruptura, infinidad con infinitud, finito con corto,  finalizar con finiquitar, causa con efecto, barbaridad con barbarismo, mapa con plano, venir con llegar, aroma con perfume, antes con delante, análisis con síntesis, inducción con deducción, feminidad con feminista o feminismo, geografía con territorio, favoritismo con carácter de favorito, sugerir con insinuar… Etc., etc., etc. Y, la reina de todas sus confusiones—al menos, en nuestra redacción, donde se gastan continuas bromas con ella--, sendos con dos. Un académico habla de que pone aroma (debió decir perfume) “en el envés de mis sendas manos”. Es sabido que, en tiempos de Dámaso Alonso, al inmortal que cometía una injuria así contra la lengua lo convertían en mortal y le daban “sendos” tiros en las nalgas.

 

 

La primera línea de una gran novela

 

Como muestra, basta un botón, suele decir, con ingenio, Antonio Gala. Nosotros somos precisamente esos tipos que sostenemos que Javier Marías es el peor escritor de todos los tiempos y lugares. Hace construcciones sintácticas que estrangulan al desprevenido lector y a su parentela; cuando es por lo menos escolarmente -es su límite-- correcto, su expresión es pedestre y su pensamiento, estulto; confunde el significado de las palabras; sale a una media de seis anacolutos por página; su mal gusto solamente es comparable con su incapacidad para expresar lo que quiere expresar; cuando se propone hacer gracia, lloran hasta los camaleones de Sumatra; la inelegancia de su prosa está en consonancia con todo lo antes señalado, y no dice más que tonterías: vaciedades aderezadas de pedantería y resultados de la confusión de una mente que se nota débil y está incapacitada para el discurso lógico o simplemente coherente. Lo hemos hecho ver en seis o siete de nuestros Cuadernos de Crítica. Y no con afirmaciones apodícticas, sino con pruebas tan irrefutables que la mayoría son evidencias que se sostienen solas.  Pero la crítica española --la de prensa como la universitaria--, probablemente la más incompetente --o la más venal, siquiera moralmente-- del mundo y sus alrededores, se empeña en considerarlo un maestro de la prosa y un metafísico. La divergencia de criterios entre ese colectivo y nosotros, como se ve, es tan inmensa, que no hay más remedio que pensar que aquí pasa algo raro. Huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca.


(Observa, oh lector respetuoso y autoexiliado del estercolero, que para nada hemos aludido a las comas, a esas innumerables comas que Marías esparce con una regadera desde un helicóptero, con la mala suerte de que ninguna cae en su sitio. Y llamo la atención sobre ello porque él va por ahí autoengáñandose, diciendo a quienes no nos han leído que nosotros no hemos hecho otra cosa  que señalarle un par de comas mal puestas... ¡Pobre hombre!)

 
Sin pensar un solo instante que pudiéramos llevarnos una desagradable sorpresa -encontrarnos, por ejemplo, con que todo el mundo (el mundo de PRISA y sus epígonos—El Cultural, ABC de las Letras, sobre todo) aseguraba que Marías había escrito por fin una buena novela-  y no pudiésemos cumplir el compromiso firmado con nosotros mismos de hacer ver cuán malos son y que mal escritos están todos, absolutamente todos  los libros de la estafa viviente, el mayor bluff de -también- todos los tiempos y lugares (Javier Marías nunca podrá escribir ni pensar bien; una tendencia innata al error y la chorrada se lo impide ) abrimos Tu rostro mañana y --no es la primera vez que nos ocurre-- nos encontramos con que ya la primera línea es avariciosamente horripilante. No se puede empezar más torpemente ni de manera más inelegante un libro... Jamás llamaremos novela, ni siquiera mala novela, a algo salido de las manos mariasnas, incapaces de crear un tiempo ni levantar un espacio; de desarrollar un argumento ni siquiera lineal; de urdir una trama; de describir un ambiente ni dibujar unos personajes; ni de combinar elusiones y alusiones, estructurar, describir, componer los elementos, crear valores estéticos Ni como hipótesis de trabajo se puede pensar que este hombre podría plantearse escribir una narración en tercera persona: su ombligo es personal e intransferible; su pedantería, infinita; su autocomplacencia, firme  aspirante a elevar a ocho el número de los pecados capitales; su suerte -eso sí- la de un quebrado de ambas ingles y el pudendo. Lean, relean, y espérennos al otro lado. Antes, observen que el primer engaño que se comete con esta obra comienza por la caja y el cuerpo de letra, por esos márgenes de más de tres centímetros y ese cuerpo 14 que hacen que lo que pudo dar doscientas páginas dé más de quinientas, que se cobran fraudulentamente.

He aquí la primera línea de la obra maestra, la que ha provocado múltiples orgasmos a los Veinte, a Francisco Rico y a muchos más

 

No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni....

 

¿Han leído con atención? Pues si lo han hecho y no se han dado cuenta de que constituye -y por qué- algo digno de entrar en el libro de los records como el mayor concentrado de antiliteratura en una línea, empiecen a dudar de su sensibilidad estética. La inelegancia, la torpeza, la falta de soltura son evidentes. El conato de idea, hueco y falso. ¿Cree alguien que el prometedor Marías intenta declarar inútil todo cuanto se ha contado desde el Ramayana, Las mil y una noches o el Éxodo? No, porque para eso tendría que haber contado siquiera con un sucedáneo de base filosófica y ello está fuera de su alcance. Tampoco piensen que se planteó que podría resultar ridículo decir eso al disponerse a contar mucho, aunque sea sobre una tontería. Lo único que en esta línea es consecuente es el hecho de decir una chorrada con lenguaje chorra.

 En un conjunto de poquísimas palabras --la corta línea se acorta aún más por la sangría--, nada menos que ocho enes, que propician sonidos tan antimusicales -ruidosos y pedorretos- como unocón, contarnún, nuncaná, nadaní, nidardá, etc.

- Uno a continuación de otro, tres vocablos que indican negación: nunca - nada - ni, seguidos de cerca por otros tres ni

- Si se quiere expresar la idea de que no se debe contar nada, sobra nunca. Se sobreentiende. Y como no se justifica por el ritmo de la frase, sino todo lo contrario -la convierte en machacona-, mayor razón para suprimir esa palabra.

- La redacción más sencilla, que es siempre la mejor, como diría Mairena, hubiese sido: “Uno no debería contar nada...”.  La elegida por Marías denota falta de claridad de ideas  y  de recursos expresivos.

- Marías se complica la vida con las frases más simples. Entre cinco posibilidades, siempre elige la más complicada, retorcida, confusa.... Su adicción al anacoluto, la discordancia, el chirrido sintáctico, el atentado a la lógica es tan grande como su escasez de ideas y la pobreza de las pocas y equivocadas que tiene. Quien necesite pruebas que nos las pida.

- Para captar en toda su dimensión el desastre tanto gramatical como, sobre todo, lógico y conceptual del arranque de una “novela” que promete ser tan mala como las seis  anteriormente analizadas por nosotros, hay que ver toda la primera página; tal vez el primer capítulo...

 

 

 

 

No es el único principio apoteósico de Marías, como sabrán muy bien Los Veinte y los del Consejo de Administración de El País y de Alfaguara. Ellos, apenas leen las primeras líneas –tal vez antes, en cuanto tienen el libro entre las temblorosas manos--, entran en ese estado de embriaguez, que implica la confusión mental y les lleva a decir las cosas que hemos visto que dicen.

El de Mañana en la batalla piensa en mi es uno de los mejores y más característicos. Dice así:  "Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no verá más su rostro cuyo nombre recuer­da". Claramente dice que recuerda el nombre del rostro, que no es, evidentemente, lo que quería decir.  Esto no es lenguaje rompedor, señores del jurado. Mucho menos, el más brillante castellano de todos los tiempos –prosa envolvente la llama Alfaguara. Será como el papel de estraza-- Esto es el tipo de confusión que, vía confusión mental, impregna todas las obras de Marías, la mente de los engañados lectores y, de algún modo, una sociedad que vive en la corrupción y la mentira.

 

Bibliografía

El lector que quiera aumentar su conocimiento del tema que aquí se trata puede acudir a:

--Los capítulos Mañana en la batalla piensa en Marías y Una novela de Javier Marías, de mi libro La gran estafa: Alfaguara, Planeta y la novela basura, Ed. Vosa, Madrid, 2005

--Los capítulos Los escritores más vendidos y el retraso mental, Javier Marías: una estafa literaria y Premiado por defender la lengua, de mi libro El País :la cultura como negocio, Ed. Txalaparta, Tafalla, 2006

--Mi Teoría de la novela, Ed. Anthropos, Barcelona, 2005

--Mi La novela española del siglo XX, Ed. Endymión, Madrid, 2003

--La colección completa de La Fiera Literaria.

 

UNA REFLEXIÓN

 

Como hemos visto, nos encontramos con un grupo de especialistas –no les niego ese carácter--, los del libro y otros  cuantos, más los colaboradores de los numerosos medios de comunicación de PRISA, que dicen de los escritos de Javier Marías –insisto—lo que jamás se ha dicho sobre los de ningún escritor. Podemos decir que, para estas personas, es más que un escritor, es el inventor de la novela, es un descubridor de mundos nuevos, un profeta, un mesías… Hay quien llega a afirmar que Marías es su Dios. Y están, por otro lado, los, también especialistas de La Fiera Literaria –las/los que menos, en Filología Clásica e Hispánica; otras/tros en Filosofía, Sociología, etc.—que no sólo dicen que no  tanto, sino que afirman que Marías está absolutamente negado para la escritura literaria, que las suyas no son novelas, ni siquiera relatos, sino puros centones; que es quien peor ha escrito  en nuestra lengua en todos los tiempos y lugares… Y lo demuestran. ¿Cómo es posible que, entre contemporáneos especializados en más o menos las mismas cosas, se dé una discrepancia tan absoluta? ¿Que unos vean la blancura de la nieve, donde otros vemos la oscuridad sin resquicios y la impotencia? No es normal. Ha de tener una explicación, una explicación que forzaameente ha de ser propia de una sociedad y unos tinglados capitalistas donde la directriz dominante es la mentira.

 

AUTORES DEL LIBRO DE RODOPI

 

Félix de Azúa:  Lanzas, espadas, rostro y nada

Edmundo Paz Soldán.- Cornell Universiy: Javier Marías: literatura en cámara lenta

Jordi Gracia.- Universidad de Barcelona: Pensar por noovelas. Tu rostro mañana, de Javier Marías

Domingo Ródenas de Moya.- Universidad Pompeu Fabra, Barcelona Rostro completo: el tríptico de Javier Marías

César Pérez Gracia: Sterne y Marías o el coloquio de los peldaños

César Romero.-El alma del siglo

Elide Pitttarello.- Universitá Ca’Foscari de Venecia  Sobre las fotos

Luis Martín Estudillo Universidad de Iowa “Del pensamiento visual al pensamiento literario

Maarten Steenmeijer,-Universidad de Nimega Tiempo rimado, tiempo cojo: una lectura bilingüe de Marías

Gonzalo Navajas.- Universidad de California en Irvine.- Tu rostro mañana: teoría del saber de la narración

Alexix Grohmann.- Universidad de Edimburgo, La literatura como paradoja

Ilse Logie, Universidad de Gante: Javier Marías, Tu rostro mañana o la redención a través de la escritura

David K. Herzberger: Universidad de California – Riverside , La autoridad transformadora de la narración en Tu rostro mañana

Sebastián Faber, Oberlin Collage, USA La irresponsabilidad del novelista, Javier Marías, To rostro mañana y el debate sobre la memoria histórica

Isabel Cuñado, Universidad de Bucknell USA: Tu rostro mañana y la ética de la memoria

Carlos Javier García, Universidad del Estado de Arizona.- Palabras como espadas: licencias legales en tu rostro mañana.

Rebeca Martín, Universidad Autónoma de Barcelona: La lección de Alan Marrito. Sobre los nexos nefastos y las parejas espantosas en Tu rostro mañana

José María Pozuelo Yvancos, Univerisidad de Murcia Tu rostro mañana de Javier Marías: violencia, olvido y memoria

Antonio Iriarte, traductor.

 

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Comentario por madhurii el octubre 23, 2012 a las 5:42pm

por esta me partiran las piernas, he de seguidores fanaticos del martirias este

Comentario por drmatrix el octubre 21, 2012 a las 12:24am

y psicópata del club de Roma, uno de los dueños del pis de bilderberg es el asesino de  colosío, del pri, Ernesto Zedillo, jo,jo, periódico de izquierdas

Comentario por jorggebe el octubre 20, 2012 a las 10:44pm

Sólo se salva de la quiebra -no la de valores, claro- Juanlu Cebrián. Otro psicópata del lenguaje confuso y ambiguo, como Marías.

Cómo han timado a la izquierda histórica española los Cía-Psoe-Prisa. Les está bien, por fachas.

Comentario por drmatrix el octubre 20, 2012 a las 8:59pm

es el tipico inutil de alfaguara y el pis de bilderberg, no me extraña que estén en quiebra

Comentario por jorggebe el octubre 20, 2012 a las 8:38pm

Marías es un torpe que sirve a esa forma de ver la vida, confundir con sugerencias ideológicas falsas a través de un lenguaje incorrecto. Cambiar el nombre a las cosas. Normalizar.

Esa gente me da asco. Son plaga, como ejemplo, los guionistas de cualquier serie de televisón que hace gracia a su puta madre (tipo Aida).

Toda su ambigüedad y deseo de confundir, nace de no aceptarse.

Por tanto, aunque muy currada la diatriba y certera, es darle demasiada cancha. Tal enconamiento cansino es algo disonante con el mensaje que trata de enviar el autor.

Resultando ser un poco encajonado con respecto a aspectos clasicistas del modo de novelar (me parece un gran método narrar en primera persona -un método más.., yo lo usaba cuando escribía y tiene el aporte del cinismo del narrador y de su psike, muy valioso, obligando a utilizar por el leector el filtro de psico-analizar a ese personaje y resto de circunstancias concomitantes para conocer el significado real de lo que dice; usar paréntesis o abusar de repeticiones, también, si así se espabila al borrego lector; insultar al lectorregomatrix, también..).

Porque, no olvidemos, leer como autoafirmación intelectual, es de borregos. La mayoría de lectores compulsivos son medio subnormales en cuanto a capacidad de asimilar y crítica.

En este caso, no cabe duda de que Marías no tiene ni puta idea ni de quién es. Todos esos buenos recursos los emplea mal y en el sentido involutivo de la nueva ola o como quieran llamar a los aportes de ruptura de lenguaje.

A los porreros y yonkis les flipan los anacolutos. Cortaditos lo justo.

Malabares,

si talento.

Si tan lento,

cierrabares.

;)

Comentario por ariadna el diciembre 21, 2011 a las 10:29pm

ademas de un payaso, es medio analfabeto.

Comentario por drmatrix el diciembre 21, 2011 a las 8:12pm

y este payaso es un modelo de columnista del pis de bilderberg y de alfaguarra, vaya timo

Comentario por drmatrix el diciembre 21, 2011 a las 3:52pm

de risa como escribe el tío

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