Tratamientos individualizados de cáncer con bicarbonato

El oncólogo italiano Dr. Tullio Simoncini utiliza con éxito el bicarbonato sódico diluido con agua para detener el crecimiento de los tumores cancerígenos. Sencillamente, el bicarbonato corrige el desequilibrio del pH necesario para que las células cancerígenas no sean atacadas por los neutrófilos.

El Dr. Tullio dice que no puede formarse un tumor si previamente no existe un pH ácido en el organismo, confirmando lo dicho en este blog en el artículo Cáncer, capítulo 1. El Doctor Otto Warburg, premio Nobel en 1931, ya demostró que el pH ácido y la falta de oxigeno son factores determinantes en el inicio de cualquier cáncer.

Como desencadenante del cáncer señala a los hongos cándida.  Ya se ha explicado en este blog las graves enfermedades que puede producir la proliferación descontrolada de cándida en el organismo Tratamiento de los hongos Cándida

Como ocurre en estos casos, la justicia ha prohibido ejercer al Dr. Tullio por atreverse a afirmar tales cosas. Y ello a pesar de que el bicarbonato es usado frecuentemente para tratar decenas de problemas graves, aunque el público desconozca todos sus usos.

Conclusión: El bicarbonato es demasiado barato para tratar el cáncer y no se puede patentar. Esto lo inhabilita para que entre dentro del arsenal terapéutico del cáncer.

Aquí se pueden ver unos vídeos que puse hace tiempo de este doctor  Hongos Cándida y cáncer 

TRATAMIENTO DE CADA TIPO DE CÁNCER

Cáncer de boca

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Acostarse en la cama.
Mantener en la boca la solución con bicarbonato de sodio sin tragarla, rotando 90º cada 15 minutos, una hora en total.
O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho
3 veces por día, durante 6 días.
3 días de pausa.
Realizar el ciclo entero de 9 días por 4 veces.
Enjuagar siempre con bicarbonato de sodio después de cada comida.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que se ha de hacer en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.

Efectos colaterales: en caso de quemazón o irritación suspender durante 1 día la aplicación y enjuagar con agua salada (una cucharilla de las de café para un vaso) dos veces al día.
En caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de conjuntiva 

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Acostarse en la cama.
Con un cuentagotas de colirio colocar una gota en la conjuntiva cada 3 minutos, 3-4 veces.
1 vez por día durante 6 días.
Hacer una pausa de 3 días.
Realizar el ciclo entero de 9 días por 4 veces.
Efectos colaterales: en caso de irritación, suspender el tratamiento durante un día.
Colocar 2 gotas de agua salada (una cucharilla de las de café para un vaso) dos veces al día.
 

Melanoma de coroides

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Acostarse en la cama.
Con un cuentagotas de colirio colocar una gota en la conjuntiva cada 3 minutos, 3-4 veces.
1 vez por día durante 6 días.
Hacer una pausa de 3 días.
Realizar el ciclo entero de 9 días por 4 veces.
Efectos colaterales: en caso de irritación, suspender el tratamiento durante un día.
Colocar 2 gotas de agua salada (una cucharilla de las de café para un vaso) dos veces al día.

Cáncer de esófago

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Beber toda la solución.

Acostarse en la cama. Rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora
O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho.
Se hará 2 veces al día antes del almuerzo y de la cena, durante 1 mes.
1 semana de reposo.
Repetir el ciclo completo 2 veces.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que se ha de hacer en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.

Efectos colaterales: en caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de estómago

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Beber toda la solución.

Acostarse en la cama. Rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora
O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho.
Se hará 2 veces al día antes del almuerzo y de la cena, durante 1 mes.
1 semana de reposo.
Repetir el ciclo completo 2 veces.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que se ha de hacer en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.

Efectos colaterales: en caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.
 

Cáncer de laringe 

Colocar una cucharilla y media de las de café de bicarbonato de sodio en ½ litro de agua templada.
Verificar si está salada.
Colocar medio litro de solución en inhalador rápido.
Hacer una inhalación 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que ha de hacerse en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.
Por tanto, 6 días de inhalaciones y 6 días de suero, de forma alterna.

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en 1 vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Acostarse en la cama
Mantener en la boca la solución con bicarbonato de sodio sin tragarla, rotando 90º cada 15 minutos, una hora en total.
O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho 2 veces al día, antes del almuerzo y de la cena, durante 1 mes.


Efectos colaterales: en caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de ojo

 

Colocar una cucharilla de las de café de bicarbonato de sodio en un vaso de agua templada.
Verificar si está salada.
Acostarse en la cama.
Con un cuentagotas de colirio colocar una gota en la conjuntiva cada 3 minutos, 3-4 veces.
1 vez por día durante 6 días.
Hacer una pausa de 3 días.
Realizar el ciclo entero de 9 días por 4 veces.
Efectos colaterales: en caso de irritación, suspender el tratamiento durante un día.
Colocar 2 gotas de agua salada (una cucharilla de las de café para un vaso) dos veces al día.

Cáncer de recto 

4 cucharas de las de sopa de bicarbonato de sodio en 2 libros de agua templada.
Verificar si está salada.
Realizar aplicación de lavado rectal (enema) lentamente, acostado en la cama
Colocar 2 almohadas bajo la pelvis.

Tras el enema, reteniendo la solución en el intestino, rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora
Realizar un enema 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que ha de hacerse en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.
Por tanto, 6 días enema y 6 días suero, alternados.

Efectos colaterales: en caso de irritación, dolor y ligera pérdida de sangre, suspender durante 2 días los enemas y realizar 1 enema por día con 1 litro de agua + ½ cucharada de sal.
En caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de útero

8 cucharas de las de sopa de bicarbonato de sodio en 4-5 litros de agua templada.
Verificar si está salada.
Colocarse en la bañera como en plano inclinado, con la pelvis más alta respecto de la espalda.
Introducir lentamente la solución en la vagina con la pera de goma.
Durante el lavado rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora.

O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho.
Hacer la lavativa durante 2 meses, iniciándola a partir del término de las menstruaciones, suspendiéndola durante las menstruaciones sucesivas.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que ha de hacerse en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en cuatro ciclos.

Efectos colaterales: en caso de irritación, dolor y ligera pérdida de sangre, suspender durante 2 días las lavativas y efectuar la misma operación utilizando 5 cucharadas de sal en 5 litros de agua durante 2 días.
En caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de vagina 

8 cucharas de las de sopa de bicarbonato de sodio en 4-5 litros de agua templada.
Verificar si está salada.
Colocarse en la bañera como en plano inclinado, con la pelvis más alta respecto de la espalda.
Introducir lentamente la solución en la vagina con la pera de goma.
Durante el lavado rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora.

O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho.
Hacer la lavativa durante 2 meses, iniciándola a partir del término de las menstruaciones, suspendiéndola durante las menstruaciones sucesivas.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que ha de hacerse en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en cuatro ciclos.

Efectos colaterales: en caso de irritación, dolor y ligera pérdida de sangre, suspender durante 2 días las lavativas y efectuar la misma operación utilizando 5 cucharadas de sal en 5 litros de agua durante 2 días.
En caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.

Cáncer de vejiga

Con la ayuda de un enfermero(a) posicionar un catéter dentro de la vejiga.
Introducir 150-200 cc de bicarbonato de sodio 5% en la vejiga.
Cada día durante 5 días, a continuación un día sí y otro no, durante 2 semanas.
4-5 días de pausa.
Repetir el ciclo completo.
Efectuar el lavado de la vejiga lentamente, acostado en la cama con dos almohadas bajo la pelvis.
Después del lavado rotar 90º cada 15 minutos, tiempo total una hora.
O sea, colocarse en todas las posturas: de espaldas, sobre el costado izquierdo, de bruces, sobre el costado derecho reteniendo la solución en la vejiga.
Ampolla de suero de 500 cc de bicarbonato de sodio 5% (que ha de hacerse en 1 hora), 6 días sí y 6 no, en 4 ciclos.

Efectos colaterales: en caso de irritación, dolor y ligera pérdida de sangre, suspender durante 2 días las lavativas y efectuar 1 lavado al día con ½ litro de agua + media cucharada de sal.
En caso de sed excesiva y acentuado cansancio, beber muchos líquidos, aunque con azúcar, y salar más los alimentos.
Utilizar integradores alimentarios conteniendo potasio y magnesio.
 

En todos los casos que aconseja beber muchos líquidos aunque contengan azúcar, yo recomiendo beber agua destilada o zumos naturales recién exprimidos. El azúcar es un buen pienso de engorde para los hongos cándida.

https://esdesalud.wordpress.com/2010/08/31/tratamientos-individualizados-de-cancer-con-bicarbonato/

mas info:

dr. Simoncini

http://www.curenaturalicancro.com/es/

 

Manual Naturista Del Cancer

http://www.manualnaturistadelcancer.com/

Bicarbonato de Sodio y Limón para prevenir el Cáncer!

http://www.youtube.com/watch?v=IiKMK6Zc5Zc

Matando de hambre al Cáncer quitando un solo alimento: El Azúcar Refinado

http://www.youtube.com/watch?v=WkrJkRfilNI&index=30&list=PL...

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Respuestas a esta discusión

Kalanchoe, un remedio natural contra el cáncer (con Josep Pàmies)

Podéis ver algunas de estas experiencias  en este enlace  sobre testimonios de curas reales , que podéis contactar si tenéis dudas

http://www.dolcarevolucio.cat/es/testimonios/cancer

Alimentos para combatir el cáncer

Con simples cambios en nuestro estilo de vida podemos reducir la probabilidad de desarrollar un cáncer. Entre estos cambios, algunos ya son muy conocidos por el público en general, por ejemplo: realizar ejercicio de forma regular y moderada, o dejar el tabaco. Pero no tan conocido es el hecho de que la alimentación también tiene un papel importante pues existen una serie de alimentos con propiedades para combatir el cáncer, así como otros que predisponen a ciertos tipos de cáncer. Aproximadamente un tercio de los cánceres están directamente relacionados con la dieta. En general, habrá que busar una dieta diversa, equilibrada, rica en frutas y hortalizas, en la que se evite un exceso de calorías y un aumento de peso.

Entre los alimentos específicamente con acción anti-cáncer podemos destacar:

  • Hortalizas de la familia de las coles (col, brócoli, coliflor, coles de Bruselas)
  • Tomates (especialmente para cáncer de próstata)
  • Ajos, cebollas y puerros
  • Soja fermentada
  • Cúrcuma (preferiblemente mezclada con pimienta negra ya que mejora su acción)
  • Té verde (especialmente el japonés)
  • Frutos del bosque (fresas, frambuesas, arándanos, arándanos rojos)
  • Alimentos ricos en ácidos grasos poli-insaturados tipo omega-3 (sardinas, arenques, caballa, salmón, nueces, frutos secos, semillas de lino)
  • Cítricos (naranja, pomelo, limón y mandarina)
  • Chocolate negro (mínimo de un 70% de contenido en cacao)
  • Vino tinto (siempre tomado con moderación)

Otros alimentos con componentes o fitoquímicos que presentan acción anti-cáncer: aguacates, albahaca, alcachofas, algas marinas, anís (grano), apio, berenjenas, cebada, cerezas, cilantro, clavo, espinacas, genjibre, germinados de alfalfa, hinojo, lechuga, lentejas, mangos, manzanas, perejil, pimientos morrones, romero, setas Shiitake, tomillo.

Y lo que convendría evitar:

  • Encurtidos, ahumados, frituras
  • Alimentos procesados o con conservantes artificiales
  • Excesivo consumo de carnes rojas (asociadas al riesgo de cáncer de colon)
  • Azúcar refinado (las células cancerosas lo toman con avidez)
  • Excesivo consumo de alcohol

Fuente: "Foods to Fight Cancer" de los doctores Richard Béliveau y Denis Gingras

 

LA DIETA ALCALINA DEL DR. NORVERTO F. FELDMANN

(Clicar aquí para descargar documento)

 

TABLA DE ALIMENTOS ALCALINOS I ACIDOS

(Clicar aquí pera descargar documento)

http://www.dolcarevolucio.cat/es/recomendaciones-generales

 

Esta Milagrosa Bebida Impide la Propagación del Cáncer

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Una bebida totalmente natural preparada a partir de frutas frescas. Ha sido demostrado que previene la propagación del cáncer, además de mostrar una gama de otros sorprendentes beneficios para la salud. Siga leyendo para conocer los detalles y la sencilla receta del jugo.

La investigación realizada por la División de Toxicología y Factores de Riesgo en el Cáncer, en el Centro Alemán de investigación del Cáncer (DKFZ), Heidelberg (Alemania), ha demostrado que un simple jugo fresco preparado con sólo cuatro ingredientes cotidianos puede prevenir el crecimiento de las células cancerosas. Esto le ha llevado a ser apodado como “poción mágica” y también hay una gran cantidad de evidencias anecdóticas de las personas que se han beneficiado de él. De hecho, los herbolarios chinos han venido utilizando esta bebida desde hace tiempo para tratar una variedad de cánceres.

La llamada bebida milagrosa es una combinación sencilla: manzana, remolacha, zanahoria y limón (ABC+Lemon: apple, beetroot, carrot, and lemon).

Vea a continuación la receta.

Las buenas noticias siguen llegando, ya que, además, también hay una amplia gama de otros problemas de salud que pueden tratarse o controlarse con éxito por esta super bebida cargada de salud, incluyendo:

* Fortalece el sistema inmunológico.

* Previene enfermedades del hígado.

* Previene la enfermedad renal.

* Ayuda a tratar las úlceras estomacales.

* Previene enfermedades del páncreas.

* Mejora la salud ocular y la visión.

* Fortalece los pulmones y regula la presión arterial alta.

* Mejora la salud general de la piel y trata la piel propensa al acné.

* Mejora el funcionamiento del colon.

* Reduce el dolor después de un entrenamiento físico intensivo.

* Mejora el mal aliento por la mala digestión de los alimentos.

* Reduce el dolor menstrual.

RECETA DEL JUGO

* 1 remolacha

* 1 zanahoria

* 1 manzana y

* 1 limón

Elija orgánicos y locales siempre que sea posible.

Simplemente, lavar los ingredientes; no hay necesidad de pelarlos. Picar en trozos y echarlos en un exprimidor. Para óptimos beneficios debe ser consumido inmediatamente. ¡Así de simple!

Traducción: elnuevodespertar

Fuente: naturalcuresnotmedicine.com

Extraído de: El Nuevo Despertar

Publicado por: Gloria de los Ángeles Espíndola www.unmundodebrotes.com

Cáncer y desintoxicación El tumor no sería un error

Reproducimos a continuación una entrevista aparecida este año en la prestigiosa revista española “Discovery Salud”, que implica una profunda revolución conceptual en la visión del funcionamiento corporal. Más allá de las implicancias en la temática del temido cáncer, estos conceptos confirman por un lado la maravilla de la inteligencia corporal y por otro nuestra desidia frente a la fuerte intoxicación cotidiana provocada por la moderna alimentación industrializada. Por si hacía falta, esto confirma al ensuciamiento corporal como causa profunda de nuestros problemas de salud y también confirma que es mucho más productivo ocuparse de la Depuración Corporal en lugar de andar detrás de “soluciones mágicas”. También confirma que las terapias agresivas (quimio, rayos, cirugía) resultan contraproducentes.

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ES MUY POSIBLE QUE EL CÁNCER NO SEA UNA ENFERMEDAD CAUSADA POR UN ERROR GENÉTICO SINO QUE SE TRATE DE UN PROCESO BIOLÓGICO DE DESINTOXICACIÓN”

Coral MateoCoral Mateo -presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria- postula que lo que llamamos cáncer quizás no sea una enfermedad sino un proceso biológico natural de defensa que el organismo pone en marcha cuando en un momento dado, no siendo suficientes los mecanismos habituales de desintoxicación, decide crear tejidos nuevos -gracias a los oncogenes- a fin de desarrollar tumores en cuyo interior depositar los residuos tóxicos para aislarlos encapsulándolos. Los tumores, en suma, vendrían a ser como ‘cubos de basura’ en los que el cuerpo deposita los desperdicios para luego destruirlos. Y, evidentemente, si lo que postula es correcto atacar los tumores sería un inmenso error.

Veterinaria y homeópata. Todo un desafío si de lo que se trata es de hablar de cáncer y conseguir hacerse oír en medio del enorme ruido que esta enfermedad produce a diario. Sin embargo, los animales también mueren de cáncer -y por cierto, ahora más que nunca- y su biología sirve hasta tal punto de campo de experimentación que el actual método científico exige desarrollar modelos animales antes de investigar con humanos. De hecho la similitud de sus reacciones orgánicas y la capacidad de observar de una manera acelerada los mismos procesos patológicos que se dan en humanos convirtieron hace décadas -a pesar de la oposición de grupos contrarios a la experimentación con animales- a ratones, perros, monos y otras especies en objeto de seguimiento en laboratorio. Y desde luego nadie puede negar -aunque a unos les importe más que a otros- la enorme deuda que la Medicina tiene con los millones de animales que desde entonces han muerto -y siguen muriendo- en aras de la búsqueda de soluciones terapéuticas para las llamadas enfermedades. Así que nadie debiera tampoco extrañarse de que los veterinarios que trabajan directamente con ellos pudieran acabar hallando respuestas que, valoradas con objetividad, puedan ayudarnos a entender esa gran incógnita de nuestro tiempo que aún es el cáncer.

“He de reconocer -nos contaría Coral Mateo- que los veterinarios tenemos una ventaja respecto de los médicos al ser la vida de nuestros pacientes más corta. Pasan ante nuestros ojos a cámara rápida, al igual que su enfermedad, lo que hace más fácil el estudio. Los vemos nacer, crecer y morir. Tenemos la oportunidad de diagnosticar y tratar a varias generaciones de una misma familia. También podemos observar con más facilidad el tumor, al que vemos al natural, invadiendo un territorio que no le corresponde con el beneplácito de un organismo que sólo da facilidades. En cambio los médicos no tienen esa visión. El paciente humano pasa por tantas manos que se pierden el proceso. Hasta que llega al oncólogo que sólo ve el tumor, el anatomopatólogo un trocito de tejido muerto y el bioquímico las moléculas. Otra de nuestras ventajas es la oportunidad de aplicar diferentes tratamientos a miembros de una misma familia con la misma patología. Incluso tenemos experiencia con pacientes que sus dueños deciden no tratar y he de reconocer que no sufren peor suerte que los tratados quirúrgicamente y con quimioterápicos. Es más, me atrevería a decir que viven más y mejor”.

Coral Mateo es asturiana, se licenció en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y es Especialista Universitaria en Homeopatía por la Universidad del País Vasco. “Empecé a estudiar Homeopatía -nos diría- porque estaba un poco decepcionada de los resultados obtenidos con los medicamentos convencionales. Demasiado antibiótico y corticoide”. Presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria Coral Mateo colabora en el curso de doctorado que sobre Homeopatía Veterinaria se imparte en la Universidad de Zaragoza, fue profesora y coordinadora del Máster Universitario en Homeopatía y Salud en la Universidad del País Vasco y en la actualidad es colaboradora de la AMHB, docente y coordinadora del grupo de Veterinaria del Máster Universitario de Homeopatía de la Universidad de Barcelona. Es autora, junto a José Ramón Torre, del libro Homeopatía Veterinaria. Materia médica. Casos clínicos y comentarios. Ha publicado numerosos artículos en revistas científicas nacionales e internacionales. Y, sobre todo, lleva 25 años trabajando al pie del cañón en la Clínica Veterinaria La Playa de Gijón. Una larga experiencia, pues, que le ha llevado a formular una atrevida hipótesis, La Teoría del Incinerador, que reconoce al cáncer no como un error genético sino como una solución biológica, una respuesta natural de defensa del organismo contra agresiones externas y que en su libro resume de la siguiente manera: “Soy consciente del tremendo cambio conceptual que supone pero he llegado a la conclusión de que el tumor podría formar parte de un mecanismo de defensa y no de un burdo error genético. Los oncogenes pueden estar presentes en todos los organismos sanos y son los encargados de la formación del nuevo tejido, capaz de atraer y desintegrar sustancias mortales cuya presencia no estaba prevista y, por tanto, tampoco su eliminación; material contaminante que circula impunemente pudiendo dañar de forma irreparable algún órgano importante y con capacidad posterior para desaparecer si el plan ha tenido éxito. La oncogénesis es demasiado perfecta para ser un zafio error. Tiene carta blanca para elegir el terreno, cheque en blanco al portador que no repara en gastos y a las células elegidas les concede el privilegio de la inmortalidad: vuelven a ser células madre. Sería su último recurso, un tanto dramático y desesperado, previo fallo de los demás mecanismos de ‘descontaminación’, más sencillos y menos agresivos. Y sólo resultaría peligroso con el tiempo si sigue creciendo pero hasta que llegue ese momento tendrá arreglo ya que, mientras esté vivo, el organismo no tiene otra intención que mantenerse en este planeta el mayor tiempo posible”.

Revolucionaria teoría, en suma, pero coherente con muchas de las cosas que hemos escrito e investigado en los últimos años en la revista. No era la primera vez que habíamos oído especular con el hecho de que el cáncer no fuera una aberración sino una respuesta natural. Muchos de los argumentos de Coral Mateo encajan por ello como piezas de rompecabezas con los de otros médicos o investigadores que han tenido eco en esta revista. Pero nadie hasta ahora -que sepamos- la había formulado por escrito y con tanta rotundidad. Así que decidimos hablar con ella. Eso sí, aclaramos que cuando a lo largo de la charla que mantuvimos con ella Coral habla de sus pacientes se refiere siempre a animales. Habla pues desde su experiencia con ellos -perros sobre todo- pero confía en que sus palabras sirvan para que otros reflexionen en el mundo de la Medicina para humanos.

-¿De verdad puede establecerse un paralelismo biológico claro entre perros y humanos a la hora de hablar y abordar el cáncer y otras patologías?

-Tenemos genes similares, los mismos órganos, las mismas patologías, los mismos trastornos emocionales… Los gatos, por ejemplo, pueden padecer anorexia nerviosa aunque nos parezca un trastorno muy “humano” Y en lo que se refiere al cáncer se puede extrapolar perfectamente.

-Usted afirma que la incidencia del cáncer en animales ha aumentado de forma alarmante…

-Sí. Está claro que algo estamos haciendo mal porque hace 25 años, cuando yo comencé con la clínica veterinaria, la mayoría de mis pequeños pacientes estaban más sanos. Les solían traer a la clínica porque o bien se habían comido un corcho o un rival les había mordido una oreja. Las patologías tenían un claro origen y apenas utilizábamos palabras como multifactorial o idiopático. Las alteraciones gastrointestinales solían deberse a atracones y las dermatológicas simples a hongos que desaparecían con una loción antimicótica o a ácaros y pulgas que se eliminaban con un baño antiparasitario.

En cambio ahora los problemas de piel no ceden tan fácilmente. Son tan rebeldes que hemos tenido que cambiar el lenguaje y ahora hablamos de Protocolo de acercamiento al manejo del paciente dermatológico en lugar de Tratamiento. En la actualidad la mitad de nuestros pacientes padecen enfermedades inmunomediadas y, efectivamente, la incidencia del cáncer ha aumentado de forma alarmante. Tal vez por el exceso de quimioterápicos -que utilizamos con buena intención para enmascarar los síntomas-, la socorrida y nefasta medicación sintomática -que boicotea al sufrido organismo anulando sus reacciones defensivas y dificultando la autorreparación y la desintoxicación- o, tal vez, que ponemos demasiadas vacunas o que desparasitamos mucho; sin descartar el entorno que puede estar un poco contaminado. Incluso la relación con sus dueños puede influir si es un poco neurótica. O la dieta a base de latas con conservantes. O todo junto.

-¿Y cómo llega a la conclusión de que el tumor puede ser en realidad un incinerador utilizado por el organismo para deshacerse del exceso de desechos tóxicos, creado por el organismo cuando los mecanismos habituales de desintoxicación están desbordados y no dan abasto?

-En la clínica veterinaria son frecuentes los cuerpos extraños y no es raro que el organismo los aísle formando a su alrededor un nuevo tejido. Recuerdo una vez que extirpamos un gran tumor dorsal a un Pointer y al abrirlo me encontré con una inofensiva espiga en el centro.

En otra ocasión nos encontramos con un tumor en una cirugía rutinaria de ovario -histerectomía felina- en el interior de una trompa. El tumor era pequeño y redondo, con una pequeña muesca alrededor. Lo desdoblé y resultó ser un gatito que al morirse dentro del útero y ante la imposibilidad de eliminarlo el organismo de la madre puso en marcha un programa que todos tenemos para estos casos que consiste en reducir la superficie el máximo y a continuación calcificarlo ya que de no hacerlo la infección posterior podría en peligro su vida.

Es fácil de comprender pues que la formación de un tejido nuevo, benigno, con el que el organismo encapsula un cuerpo extraño -por ejemplo, un perdigón- es algo beneficioso ya que el nuevo tejido recubre el plomo para separarlo del organismo impidiendo que interactúen pero cuando el tumor es maligno ya no tan es fácil de entender… y sin embargo es posible que se trate de lo mismo. A veces nos encontrábamos con casos muy curiosos, animales que habían vivido años con sus enormes tumores y se morían al extirparlos. Y entonces pensabas: ¿qué “hacían” esos tumores que mantenían vivos a los pacientes? No lo sabíamos pero lo que sí estaba claro era que tras eliminar esos tumores las metástasis crecían sin freno. Así que una cosa parecía clara: mientras el tumor primario permanecía en su sitio las metástasis se mantenían dormidas. Alguna vez pensaba: ¿y si los tumores no fueran un error? Y como la idea parecía descabellada la olvidaba… Pero volvía. ¿Y si fuera un mecanismo de defensa? Y así, poco a poco, surgió la Teoría del Incinerador que cada vez veo más acertada: la formación de un nuevo tejido capaz de atrapar, secuestrar y desintegrar todas las moléculas indeseables que circulan impunemente por nuestro organismo perturbando el buen funcionamiento del mismo.

-A su juicio, a efectos de la formación de tumores, ¿son tan importantes las sustancias tóxicas del exterior como las generadas por nuestras emociones?

-La realidad es que nuestro organismo acumula sustancias tóxicas tanto procedentes de nuestro exterior como generadas en nuestro interior. Respecto a las del exterior no debemos olvidar que estamos hechos con los elementos de la primera parte de la tabla periódica y que existen una buena lista de sustancias cancerígenas, elementos del resto de la tabla, en forma de residuos químicos, metales pesados, pesticidas, etc., que contaminan nuestras casas, nuestra ropa, el agua que bebemos, los alimentos que comemos y el aire que respiramos, y que no son naturales. Otras procederían de nuestro interior, las elaboramos nosotros mismos debido al estrés, las alteraciones hormonales, la hiperactividad del sistema inmunitario, el sufrimiento prolongado, etc. Todo ello puede llevarnos a producir potentes sustancias químicas que dañen los tejidos. La oncogénesis sería en tal caso un plan a seguir por parte del organismo, previo fallo de intentos anteriores más sencillos, más económicos y menos peligrosos como son las eliminaciones corporales fisiológicas como la sudoración corrosiva que daña la piel, las lágrimas que irritan los ojos, la orina fuerte que quema la uretra o la salivación que llaga la boca… pero también las eliminaciones patológicas. No es de extrañar que el organismo se beneficie de la actuación de ciertos microorganismos dejándoles reproducirse en situaciones especiales ya que le servirían para metabolizar las peligrosas moléculas tóxicas dando un resto de cadena más corta, menos tóxica y más fácil de eliminar. En la actualidad son muchas las multinacionales que utilizan microorganismos para deshacerse del material contaminante. Incluso algunas patologías comienza a ser tratadas con bacterias.

-Entonces usted estará en contra del tratamiento sintomático.

-Pienso que intentar anular los síntomas por sistema no es correcto. Los síntomas no son la enfermedad sino la respuesta. No debemos suprimir sin más un vómito o una diarrea porque es obvio que cuando eso ocurre es porque el cuerpo está intentado eliminar con rapidez algo que le hace daño, quizás un contenido intestinal cáustico que está quemado la mucosa intestinal. Ni empeñarnos en anular rápidamente cualquier fiebre con antipiréticos ya que con ello se impide que el organismo elabore naturalmente interferón, molécula básica del sistema de defensa. Hay que ir más allá y preguntarse: ¿por qué tiene ese síntoma? Ir al origen y no anularlo sin más porque si lo hacemos estamos boicoteando las defensas naturales. Y eso es lo que hacemos con nosotros mismos a diario. Ni siquiera permitimos a nuestro organismo sudar. Nos ponemos antitranspirantes aun cuando el sudor es una sustancia corrosiva y peligrosa que puede hasta quemar la ropa y el zapato; preferimos, absurdamente, que no salga y se quede dentro. La consecuencia de todo ello -junto a otras muchas causas de intoxicación- es una saturación de la capacidad normal de desintoxicación del cuerpo que puede verse obligado a recurrir a la oncogénesis.

Ahora bien, a mi juicio el hecho de desarrollar un cáncer sin que existan enfermedades previas podría en todo caso deberse más a la naturaleza del paciente que a la del material contaminante ya que el hecho de no estar nunca enfermo no significa necesariamente estar sano. Puede, por el contrario, ser síntoma de falta de energía, de capacidad de reacción por parte del organismo.

-De acuerdo con su teoría, el organismo, entonces, saturado de residuos tóxicos, no puede seguir funcionando y pone en marcha la construcción de un órgano nuevo, un incinerador que le permite seguir viviendo. Al menos durante un tiempo.

-Exacto. Así lo veo. Y casi podría decir que tengo la prueba. Una gran empresa farmacéutica que apuesta por la quimioterapia ha descubierto macromoléculas pesadas que pueden ir directamente al tumor portando el quimioterápico. Irían como una bala hacia la neoplasia evitando que todo el organismo sufra los efectos demoledores de la quimio. Lo que no estaría mal si el tumor fuera un error del organismo pero si no lo es tendrá que volver a crear otro tumor. Y como tras la quimio habrá quedado muy debilitado lo tendrá más difícil. Además, con los tejidos que habría elegido -útero, mama, próstata (tejidos no vitales)- eliminados, en la siguiente ocasión el tejido de elección será más noble y el tumor terminará comprometiendo la vida. Pero, ¿es la macromolécula la que avanza hacia el tumor o es el tumor quien atrapa la macromolécula? Mi hipótesis es que es el propio tumor el que las atrae.

-¿Y cómo se pone en marcha la formación de ese nuevo tejido, del tumor, de lo que los oncólogos llaman neoplasia?

-El organismo cuenta para ello con los oncogenes. Todos los tenemos. Son los encargados de la construcción de nuevos tejidos. Ahora bien, la naturaleza de la neoplasia depende de la peligrosidad del material que tenga que albergar. El nuevo tejido es a veces tan extraño que no recuerda al tejido original del que nace y asusta un poco observarlo. Cuando me encontré con los tumores por primera vez, hace 25 años, tenía la sensación de estar ante un “alien”. Parecía que el tumor, rodeado por un numeroso ejército de vasos sanguíneos, era dueño del animal. Hoy comprendo que no es un error propio de una mutación genética. El plan del organismo consiste en construir un nuevo tejido -de bajo costo si es posible- que le libre del material nocivo, moleste lo mínimo y preferiblemente esté en un territorio no vital. Por eso mayoritariamente los tumores aparecen en las mamas, el útero, los ovarios y la próstata. Y por eso también jamás me he encontrado con un cáncer primario en el corazón.

-Ciertamente es significativo que si los tumores son negativos para la vida el sistema inmune no los combata…

-Exacto. El sistema inmunitario no los ataca, los reconoce como propios. En el crecimiento de la neoplasia todo está perfectamente programado. Incluso se concede al proyecto muchos privilegios. Las células elegidas vuelven a ser eternas, privilegio que perdieron con el nacimiento tras el que los telómeros (los brazos de los cromosomas) se van acortando con cada división hasta que ya no se pueden dividir más. En cambio, cuando son elegidas para hacer un cáncer vuelven a ser inmortales.

-¿Y cómo se abastecen los tumores?

-Con la fabricación de vasos nuevos (angiogénesis tumoral). Eso ya lo demostró el Dr. Judah Folkman en el Hospital Infantil de Boston (EEUU). Sus colaboradores aislaron las moléculas que hacen crecer los capilares y que son las estimuladoras de la angiogénesis. La célula cancerosa estimula el crecimiento de sus propios vasos sanguíneos mediante la elaboración de tales moléculas y una vez el tumor primario está perfectamente establecido con su generosa red de abastecimiento empieza a trabajar atrayendo todo el material indeseable que circula por el torrente sanguíneo para luego destruirlo con su potente bioquímica. De hecho, el investigador en Biología Molecular López Otin y su grupo de la Universidad de Oviedo ya identificaron las funciones de 30 proteasas, enzimas que destruyen proteínas, macromoléculas relacionadas con los tumores malignos y sus metástasis. Se trata de sustancias que genera el tumor con un alto poder de destrucción molecular.

-¿Y cuando deja de crecer el tumor primario?

-Una vez cumplido su cometido. Es decir, cuando ha destruido todo el material tóxico con su potente bioquímica y cesa la intoxicación. En el caso de que tenga un origen externo, cuando se elimina la fuente de contaminación. Y en el caso de las endotoxinas provocadas por trastornos emocionales cuando se resuelven con la terapia adecuada y el paciente se equilibra a nivel mental y emocional.

-¿Cómo podría llegar a desaparecer el tumor?

-El tumor primario tiene capacidad para elaborar dos tipos de moléculas: unas que estimulan la angiogénesis y otras que la inhiben. Luego dejando de elaborar las estimuladoras y permitiendo actuar a las inhibidoras el tumor, en vez de crecer, se atrofia. En suma, el tumor primario es el que da las órdenes, el que dirige el proceso. Y además de producir moléculas que estimulan la formación de vasos sanguíneos manda células cancerosas al torrente circulatorio. Algo realmente singular porque cualquier otra célula moriría pero éstas no. Mire, un tumor del tamaño de un guisante es capaz de enviar diariamente al torrente sanguíneo hasta un millón de células cancerosas para que estén preparadas para crecer en distintos lugares en caso de necesidad. Es como si preparamos un horno crematorio principal pero tuviéramos dispuestas diversas incineradoras más por si el primero fallara, no fuera suficiente o quedara destruido. Esto implica pues que el tumor primario mantiene el control directo sobre las demás células cancerosas diseminadas por el organismo mediante los mecanismos de inhibición-estimulación. De ahí que si el tumor primario consigue su objetivo las demás células diseminadas desaparezcan una vez el tumor se seca, se necrosa. Ahora bien, ¿qué ocurre si el tumor sigue creciendo porque el paciente sigue haciendo la misma vida, comiendo los mismos alimentos inadecuados/tóxicos y manteniendo los mismos problemas emocionales? Pues que el tumor sigue creciendo, llega un momento en el que invade otros tejidos y empieza a comprometer su vida por lo que empiezan a surgir nuevos tumores en otros sitios para intentar ayudar. ¿Y qué se hace hoy? Extirpar de inmediato el tumor primario ante el miedo de que al seguir creciendo pueda comprometer la vida del enfermo pero a mi juicio se trata de un enorme error porque cuando se hace eso el organismo lo interpreta como un fallo total, las células cancerosas diseminadas quedan sin control y empiezan de inmediato a desarrollarse múltiples tumores que terminan invadiendo el organismo. Todos quienes hemos extirpado quirúrgicamente tumores lo hemos visto en innumerables ocasiones. Se suele perder además el mecanismo de involución, es decir, la posibilidad de la remisión total.

-En tal caso los actuales tratamientos oncológicos -cirugía, quimioterapia y radioterapia- constituirían un craso error…

-Ciertamente. La cirugía es agresiva y negativa por lo que ya he explicado. Y la quimioterapia y radioterapia aún peor porque intoxican aún más el organismo.

-Los oncólogos afirman que hay personas que se han curado con quimio y/o radioterapia.

-Yo diría que hay personas que han logrado superar sus problemas de salud a pesar de ello, no gracias a ello. Probablemente porque cambiaron psicológicamente relativizando sus traumas, modificaron su alimentación, tomaron suplementos nutricionales, ortomoleculares, fitoterápicos u homeopáticos, dejaron de intoxicar su organismo y potenciaron su sistema inmune, sin descartar la posibilidad de que sus tumores estuvieran ya en retroceso.

-¿Podría alcanzarse la remisión total?

-Pienso que si un paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funcione de forma natural recupera la salud. Al menos en la mayoría de los casos.

-Hay algo que se nos escapa: ¿cómo casan con su teoría la leucemia, el cáncer de hueso y los tumores cerebrales?

-Los oncólogos denominan leucemia a la proliferación de células sanguíneas inmaduras -los blastos- al reproducirse de manera incontrolada en la médula ósea y luego acumularse tanto en ella como en la sangre. Y de ahí que la denominen “cáncer de la sangre”. Pero, ¿es realmente un cáncer? A mi juicio está por ver ya que me da la sensación de que carece de sentido calificar de cáncer cualquier multiplicación de células… supuestamente incontrolada. En cuanto a los tumores en el cerebro me pregunto si se trata de tumores primarios… o secundarios. En todo caso puede explicarlos lo postulado por el doctor Ryke Geerd Hamer de quien han hablado ustedes ampliamente en la revista. Por lo que respecta al cáncer de huesos se trata siempre de tumores y está constatado que la mayor parte son metastásicos, es decir, tumores secundarios. En fin, debo decir que yo no tengo todas las respuestas al enigma del cáncer; es obvio que habrá que seguir estudiando para obtenerlas. Lo que sí digo es que mi teoría es plausible y no sólo no choca con la razón sino que a mi juicio destila sentido común.

-Una última pregunta. Usted trabaja con animales. ¿No ha pensado pues en llevar a cabo un estudio para poder comprobar clínicamente sus postulados? Porque lo que probablemente no le dejasen probar con seres humanos no pueden prohibírselo si son ellos los pacientes.

-Sí, lo he pensado y de hecho voy a proponerlo. Aunque habría que hacerlo con animales en los que los tumores hayan aparecido espontáneamente, sin provocarlos como se ha hecho ahora en ratones ya que el resultado podría quedar enmascarado. Hoy sabemos además que los roedores tienen una capacidad extraordinaria para desintoxicarse y, por tanto, a mi juicio no es aconsejable ni utilizarlos para estudiar la toxicidad de los medicamentos ya que el ser humano carece de esa cualidad. Por otra parte las ratas evolucionan tres veces más rápido que nosotros lo que hace que se adapten con mayor rapidez a un nuevo entorno, incluido uno más toxico. Los cánceres que vemos en perros, en cambio, se asemejan más a los humanos que los que se inducen en ratones de laboratorio. Podríamos pues empezar por estudiar en ellos el cáncer de mama, dada la alta incidencia en mujeres y su localización externa. Y por ser la especie canina la más adecuada al tener un componente mental y emocional fácil de comprender. La investigación podría centrarse en hembras que hayan desarrollado ellas mismas el tumor -no inducido por nosotros- y sin metástasis. Formaríamos cuatro grupos. Uno que seguiría el protocolo de actuación convencional actual que consiste en la extirpación quirúrgica total de la cadena mamaria -incluidos los ganglios- y luego darles quimioterapia. Un segundo grupo que se sometería a un tratamiento quirúrgico más conservador: extirpando sólo el tumor y sin darles quimioterapia. El tercer tratamiento sería ya integral: físico, mental y emocional. Sin cirugía ni quimioterapia. Y, por último, un cuarto grupo testigo al que no daríamos tratamiento alguno. Comparando los cuatro grupos entre sí y por separado. Tendríamos los resultados en sólo cuatro años que son los que se corresponden con un período de 16 años en la especie humana. Creo que sería suficientemente significativo.

-De forma resumida y en pocas palabras: según su planteamiento el cáncer no sería una enfermedad causada por un error genético sino un mecanismo natural de defensa que el organismo pone en marcha para poder desintoxicarse cuando está saturado y los mecanismos habituales no son suficientes. Y los tumores no serían pues algo negativo que hay que combatir como sea sino algo enormemente positivo porque están ayudando al organismo a sanar… salvo que la intoxicación del cuerpo continúe y alguno llegue a ser tan grande que su crecimiento pueda afectar al funcionamiento de algún órgano adyacente.

-Exacto. Y por eso pienso que incluso eliminar los oncogenes sería un error ya que otros menos especializados harían alianzas para sustituirlos haciendo igualmente el tumor pero de manera defectuosa y más peligrosa para el organismo.

Fuente: http://www.dsalud.com/numero101_1.htm – Enero 2008

Extraído de: http://www.espaciodepurativo.com.ar/dicen_medios/cancer_error.php

 

Cáncer y productos lácteos

 

El cáncer y los productos lácteos

02/11/06 Por Prof. Jane Plant

 

Cuando descubrió que tenia cáncer, su mundo se vino abajo. Pero, a pesar de haber tenido cuatro recaídas, Jane se negó a tirar la toalla. Escribió un libro sobre la experimentación que ella hizo sobre sí misma: “Your Life in your Hands” (Tu vida en tus manos). Ideó una dieta revolucionaria y un estilo de vida, que ella cree le ha salvado la vida, que puede ayudar a otras mujeres a no caer presas de la enfermedad.

 

La Profesora Jane Plant es una esposa, una madre y una reconocida y respetada científica por su trabajo en geoquímica.

Cuando en 1987, a la edad de 42 años, descubrió que tenia cáncer, su mundo se vino abajo. Pero, a pesar de haber tenido cuatro recaídas, Jane se negó a tirar la toalla. Escribió un libro sobre la experimentación que ella hizo sobre sí misma.: “Your Life in your Hands” (Tu vida en tus manos), edición Virgin, UK. Ideó una dieta revolucionaria y un estilo de vida, que ella cree le ha salvado la vida, que puede ayudar a otras mujeres a no caer presas de la enfermedad.Su teoría sigue siendo polémica – pero cada mujer debería leerla y decidir por sí misma – He aquí su experiencia:”Sufrí la amputación de una mama y me sometieron a radioterapia. Y ahora estaba recibiendo una quimioterapia dolorosa. Me vieron las especialistas más eminentes del país. Pero en mi fuero interno, estaba segura que me estaba enfrentando a la muerte.

Tenía un marido maravilloso, una casa preciosa, y dos hijos jovencitos para cuidar. Afortunadamente esto me llevó a descubrir hechos, algunos que sólo unos cuantos científicos conocían en aquella época.

Cualquiera que haya estado en contacto con el cáncer de mama, sabrá que hay ciertos factores de riesgo:

• el aumento de la edad

• una temprana menarca (1ª regla antes de la edad habitual)

• una menopausia tardía

• un historial familiar de cáncer de mama

Todos estos factores están fuera de nuestro control. Pero hay muchos factores de riesgo que podemos controlar fácilmente. Estos riesgos controlables se traducen en simples cambios que todos podemos hacer en el día a día de nuestras vidas, para ayudar a prevenir o a tratar el cáncer de mama.

¡Mi mensaje es que incluso el cáncer de mama avanzado se puede VENCER porque YO LO HE CONSEGUIDO!

La primera pista para comprender lo que estaba causando mi cáncer de mama, vino de mi marido Peter, que también era un científico, cuando volvió de China y me empezaron a dar quimioterapia.

Me trajo postales y cartas, Como también unos asombrosos supositorios herbales, que mis amigos y colegas Chinos me enviaban. Me enviaron los supositorios como tratamiento para el cáncer. A pesar de la terrible situación, los dos nos echamos a reír mucho, y recuerdo haber dicho que si esto era el tratamiento del cáncer de mama en China, entonces no había que extrañarse que las mujeres chinas evitaran contraer la enfermedad!

Esas palabras hicieron eco en mi mente: ¿POR QUÉ LAS CHINAS NO CONTRAÍAN CÁNCER DE MAMA?

La enfermedad era virtualmente inexistente en toda China. Sólo una de 10. 000 mujeres moría de cáncer de mama, comparado con esa terrible cifra de una de 12 en el Reino Unido y aún peor, la medía de una de 10 mujeres en la mayoría de los países occidentales, había una diferencia sustancial.

La cuestión no es que China sea un país más rural y con menor polución urbana. En Hong-Kong, que es altamente urbano, la tasa sube a 34 mujeres de 10. 000, pero sigue siendo mucho menor que en Occidente.

Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, tienen tasas similares a las de la de China, y hay que recodar que estas dos ciudades fueron atacadas en 1945 con armas nucleares, así que además de los cánceres relacionados con la polución, uno se esperaba encontrar casos relacionados con la radiación. Pues no, la conclusión que se puede sacar de estas estadísticas impacta. Si una mujer occidental tuviera que ir a vivir a la industrializada e irradiada Hiroshima, reduciría a la mitad su riesgo de contraer cáncer de mama.

Obviamente esto es absurdo: Me parecía obvio que algún factor del estilo de vida no relacionado ni con la polución, ni con la industrialización o medio ambiente, estaba incrementando seriamente las probabilidades de contraer cáncer de mama.

Entonces descubrí lo que causaba la gran diferencia de las distintas tasas del cáncer de mama entre países orientales y occidentales. NO ES UNA CAUSA GENETICA. La investigación científica mostró que cuando chinas o japonesas se trasladan a Occidente, en una o dos generaciones, su tasa de contraer cáncer de mama, se acerca a las tasas de la comunidad que les acoge.

Lo mismo ocurre cuando Orientales adoptan un estilo de vida completamente occidental en Hong-Kong. Para los chinos toda la comida occidental, incluyendo todo desde el helado, el chocolate hasta los espaguetis y queso, es “Comida de Hong-Kong” porque allí en la antigua colonia británica se podía encontrar todos esos alimentos, que escaseaban en la antigua China continental.

Por lo tanto me parecía lógico que lo que fuera que estaba causando mi cáncer de mama, y su gran incidencia en este país (Gran Bretaña) en general, tenía que ver con seguridad con el estilo de vida occidental.

Aquí hay un punto importante para los hombres también. He observado en mi investigación que mucho de los datos relacionados con el cáncer de próstata conducen a similares conclusiones.

Según los datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) el numero de hombres contrayente de cáncer de próstata en la China rural es insignificante, pues el 0.5 de hombres de 10. 000. Cuando en Inglaterra, Escocia y Gales, sin embargo, esta cifra es 70 veces más elevada.

Como el cáncer de mama, es una enfermedad de la clase media, que ataca a los más ricos y a las clases socio-económicas más altas, aquellos que se pueden permitir comer alimentos ricos en calorías y en diversas sustancias.

Recuerdo haber dicho a mi marido: “Venga, Peter, acabas de volver de China ¿En que diferencia el estilo de vida de China con relación al nuestro? ¿Por qué no contraen cáncer de mama?

Decidimos utilizar nuestro saber científico y utilizarlo con lógica. Estudiamos los datos científicos con relación a las grasas de la dieta. Investigadores habiendo descubierto, en los años 1980 que sólo un promedio del 14% de las calorías de la dieta de los chinos eran de grasa, comparado al 36% en la dieta occidental. Pero la dieta que yo había seguido durante años antes de tener el cáncer de mama era baja en grasa y alta en fibra.

Además, como científica, sabia que el comer grasa, en adultos, no ha sido probado que aumente el riesgo de tener cáncer de mama, en la mayoría de las investigaciones que siguieron a grandes grupos de mujeres durante una docena de años. Entonces un día algo especial ocurrió. Peter y yo hemos trabajado tanto tiempo juntos a lo largo de los años que no estoy segura quién de los dos dijo primero:¡Los chinos no comen productos lácteos!. . . “

Es difícil de explicar a una persona no-científica la repentina reacción mental y emocional que sientes cuando tienes la impresión de haber descubierto algo importante. Es como si tuvieses un montón de piezas de un rompecabezas en tu mente y que de repente en unos segundos, todos caen en su sitio y todo el cuadro está claro.

De repente recordé cuantos chinos eran físicamente incapaces de tolerar la leche. Como los chinos con quién había trabajado decían siempre que la leche era sólo para bebés, y como uno de mis buenos amigos siempre, con mucha educación, se negaba a comer queso en las cenas a las cuales estaba invitado.

No conocía ningún chino que llevando una vida tradicional china utilizara vaca ni productos lácteos para alimentar a sus bebés. La tradición era de utilizar una ama nodriza, pero jamás productos lácteos.

Culturalmente, los chinos encuentran nuestra preocupación occidental por la leche, muy extraña. Recuerdo haberme ocupado de una gran delegación china de científicos poco después del final de la Revolución Cultural en los años 1980.

El Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido) nos aconsejó encargar un pudding que tuviera mucho helado. Después de haberse informado en que consistía, todos los chinos, incluido el intérprete, con muy buenos modales, pero muy firmemente, rehusaron tomarlo, y no hubo manera de convencerlos de lo contrario. En aquel entonces nos alegramos todos pues pudimos tomar doble ración!

Descubrí que la leche es una de las causas de las alergias alimenticias. Más de 70% de la población mundial es incapaz de digerir el azúcar de la leche: la lactosa lo cual ha llevado a los nutricionistas a pensar que esto es la condición normal de los adultos, y no una deficiencia. Quizás la naturaleza está intentando decirnos que estamos comiendo un alimento equivocado.

Antes de tener cáncer de mama la primera vez, había comido muchos productos lácteos, como leche desnatada, queso y yogur bajos en grasa. Los había utilizado como mi principal fuente de proteínas. También comía carne picada, barata, magra de vaca, y ahora me doy cuenta que seria una vaca lechera.

Para soportar la quimioterapia que recibí por mi quinto cáncer, había estado comiendo yogur orgánico para ayudar a mi sistema digestivo a recuperarse y repoblar mi tubo digestivo con “buenas” bacterias.

Recientemente descubrí que allá por los años 1989 el yogur fue implicado en el cáncer de ovario. El Dr. Daniel Cramer de la Universidad de Harvard (USA) estudió a centenares de mujeres con cáncer de ovarios y les hizo detallar lo que comían. ¡Ojalá hubiese sabido de sus descubrimientos antes!

Siguiendo lo que yo y Peter habíamos descubierto con relación a la dieta china, yo decidí suprimir no sólo el yogur sino todos los productos lácteos inmediatamente. El queso, la mantequilla, la leche y todo aquello que llevaba productos lácteos los tire a la basura. Es increíble cuantos productos, incluyendo sopas, galletas, pasteles comerciales contienen productos lácteos. Incluso algunas margarinas supuestamente de soja, girasol, o de aceite de oliva, para untar, llevan productos lácteos. Entonces empecé a leer con atención todas las etiquetas y la letra pequeña.

Llegados a este punto, estaba observando el progreso de mi quinto tumor canceroso con un compás anotando los resultados. A pesar del aliento y animo que me daban mis médicos y enfermeras, mis propias observaciones me decían la amarga verdad.

Mis primeras sesiones de quimioterapia no tuvieron ningún efecto. El tumor seguía del mismo tamaño. Entonces suprimí los productos lácteos. En sólo días el tumor empezó a encogerse Dos semanas después de mi segunda sesión de quimioterapia y una semana después de haber suprimido los productos lácteos, el tumor de mi cuello empezó a picarme. Luego empezó a ablandarse y a reducirse de tamaño. El tumor se hacia cada ve más pequeño.

Un sábado por la tarde, unas 6 semanas después de haber suprimido los productos lácteos de mi dieta, empecé a hacer una hora de meditación y luego palpé lo que quedaba del tumor. Ya no quedaba nada.

Sí, estaba muy acostumbrada a detectar los tumores cancerosos. Había descubierto mis 5 tumores yo misma. Le pedí a mi marido que palpara mi cuello. El tampoco encontró ningún tumor.

El jueves siguiente tenía hora con mi oncólogo en Charing Cross Hospital de Londres. Me examinó a fondo, sobre todo mi cuello donde estaba el bulto. Se maravilló:”¡No lo encuentro!”, dijo. Ningún médico, por lo visto, se esperaba que nadie con mi tipo de cáncer al nivel que estaba (ya había invadido el sistema linfático) que sobreviviera!

Mi especialista estaba tan feliz como yo. Cuando al principio discutí mis ideas con él, estaba comprensiblemente escéptico. Pero ahora utiliza mapas de China mostrando la mortandad por cáncer en China, en sus conferencias y recomienda una dieta sin productos lácteos a sus pacientes!

Ahora pienso que la relación entre los productos lácteos y el cáncer de mama, es similar a la relación entre el fumar y el cáncer de pulmón. Creo que identificando la relación entre el cáncer de mama y los productos lácteos y siguiendo una dieta especifica para mantener la salud de mi mama y de mi sistema hormonal, me curó.

Fue difícil para mi, como lo podría ser para vosotras, el aceptar que una sustancia tan “natural” como la leche, pueda tener implicaciones tan tremendas para la salud. Revelaré los secretos de mi plan de acción revolucionario.

Extracto del libro “Your life in your hands” de la Prof. Jane Plant. Editado por Virgin (UK)

Para leer el artículo completo:  http://www.ecoportal.net/content/view/full/64405

Cáncer y toxemia: Vínculo ignorado

A continuación reproducimos un adelanto del libro “Cuerpo Saludable”, que brinda herramientas prácticas para depurar el organismo y de ese modo resolver la causa profunda de las enfermedades crónicas y degenerativas. En el caso del cáncer, su génesis y su lento desarrollo nos permiten entender que todo está en nuestras manos, tanto en la prevención como en su posterior tratamiento. La clave: Cuerpo Saludable y eficiente inmunología.

Conviene detenernos sobre una de las enfermedades graves que más temor genera por su virulencia y sus consecuencias: el cáncer. Si bien el tema excede el marco de esta publicación, nos referiremos al mecanismo de la génesis tumoral, a fin de mostrar la importancia del Cuerpo Saludable. Para ello utilizaremos algunos conceptos del Dr. Christopher Vasey, quien en su libro “Comprender las enfermedades graves”, realiza una didáctica explicación del fenómeno.

Mucho se habla de la grave exposición a las sustancias cancerígenas, como factor desencadenante de los tumores. Sin embargo, no basta con eliminar todas las sustancias cancerígenas conocidas para estar a salvo del cáncer. Una célula normal puede convertirse en cancerosa cuando el medio se degrada por sobrecargas y carencias. En este contexto, el destino de la célula cancerosa depende totalmente del terreno, pues una célula cancerosa no se convierte automáticamente en un tumor maligno.

Todo ser vivo, ya sea un microbio o una célula (cancerosa o no), sólo puede vivir en un organismo que lo acepta y le ofrece las condiciones para su desarrollo. Cuando esto ocurre, los microbios se multiplican y se genera una infección; si se trata de una célula cancerosa, su multiplicación genera un tumor. Pero cuando el terreno no ofrece las condiciones necesarias, el microbio resulta inofensivo y es destruido, mientras que la célula cancerosa también es destruida por el medio hostil.

Conociendo el mecanismo reproductivo de las células, es interesante analizar cuánto se necesita para que una célula cancerosa se convierta en un tumor amenazante. Se sabe que la diferencia entre una célula cancerosa y una normal, está dada porque aquella se divide cada vez en dos células fértiles, mientras ésta se divide en una fértil y una estéril. Esa es la razón por la cual un tejido sano es estable y un tejido canceroso crece en forma rápida. Pero con el auxilio de las matemáticas, veremos cuan “lenta” es dicha velocidad y cuánto puede hacerse entre tanto. Tengamos siempre presente que la teórica multiplicación geométrica de las células cancerosas requiere de una condición esencial: que el sistema inmunológico de dicho organismo no cumpla su función, es decir que no actúe como debe, sea por toxemia corporal o por carencias nutricionales.

Una célula cancerosa se divide cuatro veces al año aproximadamente. Esto quiere decir que al cabo de un año, la célula original se habrá convertido en dieciséis células, cifra insignificante en un organismo compuesto por cinco billones de células.

Recién al tercer año, el tumor habrá alcanzado el número de mil células. Aún continúa sin representar peligro alguno, pues resulta inestable y mal asentado en los tejidos, pudiendo ser destruido y eliminado con facilidad. Si las condiciones del medio le son desfavorables, puede desaparecer espontáneamente. Es más, se sabe que tales tumores existen corrientemente en el organismo, pero no tienen efectos molestos si el sistema inmunológico funciona y el terreno está sano.

Para llegar al estadio del millón de células hace falta llegar al quinto año de desarrollo, siempre en la hipótesis de crecimiento libre, como consecuencia de la inacción del sistema inmunológico. Aún así estamos en presencia de un tumor que solo mide un milímetro, pesa un miligramo y resulta demasiado pequeño para ser detectado con las técnicas actuales.

Deberemos esperar hasta el octavo año para que alcance el estado de los mil millones de células; entonces mide aproximadamente un centímetro y pesa un gramo. Ha logrado crecer e instalarse sólidamente en los tejidos y recién ahora puede ser detectado. Aquí inicia la fase realmente peligrosa para el organismo, pues comienza su propagación: las células se desprenden del tumor madre (metástasis) y a través de los fluidos corporales van a colonizar otras partes del cuerpo.

Hacia el décimo año el tumor alcanzará la masa crítica del billón de células, pesará un kilogramo y medirá diez centímetros. Seguramente provocará la muerte del portador, pues el organismo no puede resistir semejante masa tumoral. Pero debemos reflexionar que para llegar a tal estado de gravedad, han debido transcurrir ocho años de evolución imperturbada; ocho años en el cuales el sistema inmunológico no cumplió su cometido; ocho años en los cuales la toxemia corporal brindó las condiciones adecuadas para que se reprodujera sin problemas!!!

Si bien la descripción del ejemplo es teórica, pues la velocidad de desarrollo de un tumor es totalmente dependiente de las condiciones del medio en que se encuentra, sirve para demostrar cuánto dejamos de hacer… y cuánto podemos hacer por nuestra salud!!! Cualquier mejora que introduzcamos en la calidad de los fluidos orgánicos, representa una reducción de las posibilidades de desarrollo del tumor. Cuanto más toxinas se expulsan y más se satisfacen las carencias, más vitalidad recuperan las células normales y más adversas se vuelven las condiciones para las células cancerosas.

Todo esto nos indica dos cosas. En primer lugar: el avance o retroceso del tumor depende de la tarea que el portador esté dispuesto a realizar sobre su terreno orgánico. En segundo lugar: nunca es tarde para comenzar a rectificar los errores que llevaron al desarrollo del tumor. Utilizando dichos populares, podemos decir que… “siempre algo es mejor que nada” y “más vale tarde que nunca”.

Dado el rol preponderante del sistema inmunológico en la velocidad de desarrollo de la masa tumoral, se ha convertido en paradigma culpar a las cuestiones emocionales y al estrés por su derrumbe funcional. Si bien se trata de una media verdad, es muy reductivo pensar que un problema emotivo sea la causa de la proliferación tumoral.

Para ayudar a comprender mejor, podemos valernos de una analogía mecánica. Sería como en el caso de una caldera que explota por exceso de presión (causa), responsabilizar a los remaches por no haber soportado la exigencia (consecuencia). Si se hubiese mantenido la presión en términos aceptables, los remaches estarían en su lugar y cumpliendo su cometido. En nuestro caso, un shock emocional no puede derrumbar un sistema inmunológico (consecuencia), si no estuviese previamente colapsado por la tremenda exigencia de un terreno adverso (causa). Incluso el estrés sólo puede hacer mella en un organismo intoxicado y con carencias de nutrientes.

Muchos pacientes que han sufrido extirpación quirúrgica y/o destrucción de células cancerosas mediante radioterapia o quimioterapia, piensan que ya está todo resuelto. Por cierto habrán aliviado al organismo del peso que esto representaba, pero no habrán resuelto el problema de fondo: la corrección del terreno, capaz de poner a raya el desarrollo del tumor. Es más, las terapias -altamente agresivas- habrán contaminado aún más el terreno y por lo tanto habrán empeorado las condiciones generales del organismo.

Si se comprende que síntomas y enfermedades no son más que la punta de un gran iceberg (la intoxicación corporal), es necesario que el paciente se haga responsable de su curación, ejerciendo su derecho natural a la plena salud. La mayoría de los enfermos no se responsabiliza de su estado, considerándolo un problema del terapeuta; más aún en el caso de las enfermedades graves. Normalmente se actúa como si la enfermedad fuese un ente externo que ha poseído al enfermo, a quien se lo considera víctima inocente de la mala suerte. El paciente baja los brazos y rápidamente se pone en manos de un especialista, olvidando que sólo él generó el problema y sólo él puede resolverlo, rectificando los errores. A lo sumo el terapeuta puede ayudar, recordando el camino de retorno al estado de equilibrio, pero es el afectado quién debe recorrerlo.

Extraído de “Cuerpo Saludable” www.espaciodepurativo.com.ar

Abuelo de 78 años logró vencer cáncer “incurable” con sólo cambiar su dieta

cáncer Allan Taylor 2 Los médicos le dijeron a Allan Taylor, de 78 años, que su cáncer no podía ser tratado y que se había propagado del colon a su intestino delgado. Más tarde el ingeniero jubilado recibió una carta que le confirmaba estar libre del cáncer.

Esta es la extraordinaria historia de un hombre que tiene “todo claro” después de cambiar las carnes y productos lácteos por 10 frutas y verduras al día.

Un abuelo, a quien los médicos habían condenado a muerte de un “cáncer incurable”, se negó a creerles y optó por cambiar su dieta a frutas y vegetales. Resultado: en menos de 5 meses ya no tenía cáncer.

Tras la tajante condena (diagnóstico) de los médicos, Allan Taylor podría haber sucumbido cuando le dijeron que no podían hacer nada para tratar su condición. Sin embargo, el abuelo de 78-años de edad que no tenía nada que perder, excepto su dignidad, no se rindió, y buscó en el Internet algún método alternativo para combatir el cáncer.

Después de estudiar diversos sitios web y en base a lo que aprendió en su búsqueda, decidió cambiar radicalmente su dieta mejorando dramáticamente su condición.

Taylor, un ingeniero jubilado de la plataforma petrolera Middlesbrough, sustituyó la carne roja y los productos lácteos con 10 porciones de frutas crudas y verduras cada día. Su dieta incluía hierbas, especias como el curry, semillas de albaricoque y tabletas de selenio. Hizo los cambios después de que los médicos le manifestaron que la quimioterapia no lo sanaría, ni tampoco lo haría una operación.

Dijeron que si cortaban el cáncer simplemente aparecería en otro lugar”, contó en entrevista al Sunday Mirror.

Yo estaba decidido a mantener una actitud positiva y decidí buscar mi propia curación”.

El drama de Taylor comenzó en febrero de 2011, cuando se dio cuenta de un bulto de cinco centímetros en su abdomen. Fue enviado para una exploración y le dijeron que tenía cáncer de colon. En septiembre del mismo año se sometió a una operación, en la que un cirujano extrajo una sección de nueve pulgadas de su colon, y comenzó un ciclo de tres meses de quimioterapia. Luego le dijeron que el cáncer se había extendido al intestino delgado.

Taylor entonces buscó la expresión “colon cancer cures” (curas para el cáncer de colon) en un motor de búsqueda en Internet.

Utilizó la información junto al asesoramiento de su tienda local de alimentos saludables, para diseñar su nueva dieta por sí mismo.

“…Recibí una carta del hospital de North Tees que decía que los análisis habían demostrado que mi cáncer había desaparecido y la anomalía ya no era visible”.

Según lo publicado en Daily Mail, él cree que el beber una cucharadita de hierba de cebada en polvo en agua caliente cada mañana y cada noche era particularmente crucial.

cancer allan

“No hay duda en mi mente que mi dieta me salvó la vida”, dijo. “Y todo lo que me costó fue £ 30 por semana (cerca de 45 dólares a la semana).

 

Fuentes:

- Alternativos.cl – Noticias para Pensar - SAIKU - http://www.mirror.co.uk

Extraído de: http://www.labioguia.com/abuelo-logro-vencer-cancer-con-dieta/

Cáncer: Acidosis y falta de oxígeno, causa primaria del cáncer

La causa primaria del cáncer

¿Sabías que en el año 1931 un Científico recibió el premio Nobel por descubrir la causa primaria del cáncer?

Este fue ese señor: Otto Heinrich Warburg (1883-1970). Premio Nobel 1931 por su tesis “La causa primaria y la prevención del cáncer”

Según este científico, el cáncer es la consecuencia de una alimentación antifisiológica y un estilo de vida antifisiológico.

¿Por qué? …Porque una alimentación antifisiológica (dieta basada en alimentos acidificantes y sedentarismo), crea en nuestro organismo un entorno de ACIDEZ. La acidez, a su vez EXPULSA el OXÍGENO de las células.

Él afirmó:

“La falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda: cuando usted tiene uno, usted tiene el otro. Las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias alcalinas atraen el oxígeno”

O sea que un entorno ácido, sí o sí es un entorno sin oxígeno… Y él afirmaba que: “Privar a una célula de 35% de su oxígeno durante 48 horas puede convertirlas en cancerosas.”

Según Warburg: “Todas las células normales tienen un requisito absoluto para el oxígeno, pero las células cancerosas pueden vivir sin oxígeno – una regla sin excepción”.

Y también: “Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos.”

En su obra “El metabolismo de los tumores” Warburg demostró que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas:

• la acidosis • la hipoxia (falta de oxígeno)

También descubrió que las células cancerosas son anaerobias (no respiran oxígeno) y NO PUEDEN sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno. En cambio, sobreviven gracias a la GLUCOSA siempre y cuando el entorno esté libre de oxígeno.

Por lo tanto, el cáncer no sería nada más que un mecanismo de defensa que tienen ciertas células del organismo para continuar con vida en un entorno ácido y carente de oxígeno.

Resumiendo:

Células sanas viven en un entorno alcalino y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento.

Células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxígeno.

ANTES DE SEGUIR:

Una vez finalizado el proceso de la digestión, los alimentos de acuerdo con la calidad de proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas que otorgan, generarán una condición de acidez o alcalinidad al organismo.

El resultado acidificante o alcalinizante se mide a través de una escala llamada PH, cuyos valores se encuentran en un rango de 0 a 14, siendo el PH 7, un PH neutro.

Es importante saber cómo afectan la salud los alimentos ácidos y alcalinos, ya que para que las células funcionen en forma correcta y adecuada su PH debe ser ligeramente alcalino. En una persona sana el PH de la sangre se encuentra entre 7,40 y 7,45. Tener en cuenta que si el PH sanguíneo cayera por debajo de 7, entraríamos en un estado de coma próximo a la muerte.

Entonces, ¿qué tenemos que ver nosotros con todo esto?

Analizando la alimentación promedio:

Alimentos que acidifican el organismo (es decir los alimentos peores):

• Azúcar refinada y todos sus productos (el peor de todos: no tiene ni proteínas ni grasas ni minerales ni vitaminas, solo hidratos de carbono refinados que estresan al páncreas. Su PH es de 2,1, o sea altamente acidificante)

• Carnes (todas)

• Leche de vaca y todos sus derivados

• Sal refinada

• Harina refinada y todos sus derivados (pastas, galletitas, etc.)

• Productos de panadería (la mayoría contienen grasas saturadas, margarina, sal, azúcar y conservantes)

• Margarinas

• Gaseosas

• Cafeína

• Alcohol

• Tabaco

• Medicinas

• Cualquier alimento cocinado (la cocción elimina el oxigeno y lo trasforma en ácido) inclusive las verduras cocinadas.

• Todo lo que contenga conservantes, colorantes, aromatizantes, estabilizantes, etc.

En fin: todos los alimentos envasados.

Constantemente la sangre se encuentra autorregulándose para no caer en acidez metabólica; de esta forma garantiza el buen funcionamiento celular, optimizando el metabolismo. El organismo debería obtener de los alimentos las bases (Minerales) para neutralizar la acidez de la sangre de la metabolización, pero todos los alimentos ya citados, aportan muy poco, y en contrapartida desmineralizan el organismo (sobre todo los refinados)

Hay que tener en cuenta que en el estilo de vida moderno, estos alimentos se consumen 5 veces por día los 365 días del año!!!

Curiosamente todos estos alimentos nombrados, son ANTIFISIOLOGICOS!!… Nuestro organismo no está diseñado para digerir toda esa porquería!!!

Alimentos Alcalinizantes  (es decir, los que nos hacen bien):

• Todas las verduras crudas (algunas son ácidas pero dentro del organismo tienen reacción alcalinizante, otras son levemente acidificantes pero consigo traen las bases necesarias para su correcto equilibrio) y crudas aportan oxígeno; cocidas, no.

Frutas, igual que las verduras, pero por ejemplo el limón tiene un PH aproximado de 2.2, pero dentro del organismo tiene un efecto altamente alcalinizante (quizás el más poderoso de todos). Las frutas aportan saludables cantidades de oxígeno.

Semillas: aparte de todos sus beneficios, son altamente alcalinizantes como por ejemplo las almendras.

Cereales integrales: El único cereal integral alcalinizante es el Mijo, todos los demás son ligeramente acidificantes pero muy saludables. Todos deben consumirse cocidos.

La miel es altamente alcalinizante

• La clorofila de las plantas (de cualquier planta) es altamente alcalinizante (sobre todo el aloe vera)

• El agua es importantísima para el aporte de oxigeno. “La deshidratación crónica es el estresante principal del cuerpo y la raíz de la mayor parte de las enfermedades degenerativas” afirma el Dr. Feydoon Batmanghelidj

• El ejercicio oxigena todo tu organismo, el sedentarismo lo desgasta

El Doctor George W. Crile, de Cleveland, uno de los cirujanos más importantes del mundo declara abiertamente: “Todas las muertes mal llamadas naturales no son más que el punto terminal de una saturación de ácidos en el organismo. Contrario a lo anterior es totalmente imposible que un cáncer prolifere en una persona que libere su cuerpo de la acidez, nutriéndose con alimentos que produzcan reacciones metabólicas alcalinas y aumentando el consumo del agua pura; y que, a su vez, evite los alimentos que originan dicha acidez, y se cuide de los elementos tóxicos. En general el cáncer no se contagia ni se hereda… lo que se hereda son las costumbres alimenticias, ambientales y de vida que lo producen.”

Mencken escribió:

“La lucha de la vida es en contra de la retención de ácido. El envejecimiento, la falta de energía, el mal genio y los dolores de cabeza, enfermedades del corazón, alergias, eczemas, urticaria, asma, cálculos y arteriosclerosis no son más que la acumulación de ácidos.”

El Dr. Theodore A. Baroody dice en su libro “Alkalize or Die” (alcalinizar o morir):

“En realidad no importa el sinnúmero de nombres de enfermedades. Lo que sí importa es que todas provienen de la misma causa básica: muchos desechos ácidos en el cuerpo”.

El Dr. Robert O. Young dice:

“El exceso de acidificación en el organismo es la causa de todas las enfermedades degenerativas. Cuando se rompe el equilibrio y el organismo comienza a producir y almacenar más acidez y desechos tóxicos de los que puede eliminar, entonces se manifiestan diversas dolencias.”

¿Y la quimioterapia?

No voy a entrar en detalles, solamente me voy a limitar a señalar lo obvio:

La quimioterapia acidifica el organismo a tal extremo, que éste debe recurrir a las reservas alcalinas de forma inmediata para neutralizar tanta acidez, sacrificando bases minerales (Calcio, Magnesio, Potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos.

Es por ese motivo que se observa semejante degradación en las personas que reciben este tratamiento, y entre tantas otras cosas, se les cae a gran velocidad el cabello. Para el organismo no significa nada quedarse sin cabello, pero un PH ácido significaría la muerte.

¿En necesario decir que esto no se da a conocer porque la industria del cáncer y la quimioterapia son uno de los negocios más multimillonarios que existen hoy en día? ¿En necesario decir que la industria farmacéutica y la industria alimenticia son una sola entidad?

¿Te das cuenta de lo que significa esto?

¡Cuántos de nosotros hemos escuchado la noticia de alguien que tiene cáncer y siempre alguien dice: “y sí… Le puede tocar a cualquiera…”

¿A cualquiera?

La ignorancia, justifica… el saber, condena

Que el alimento sea tu medicina, que tu medicina sea el alimento. Hipócrates

 

Extraído de: http://www.bibliotecapleyades.net/salud/salud_defeatcancer67.htm

Cáncer: Nuevo cuaderno depurativo

Por Néstor Palmetti

cáncer cuaderno depurativoEl tema abordado en este cuaderno de reciente aparición es el cáncer, patología que lleva a gran cantidad de personas a perder tiempo, dinero y esfuerzo en tratamientos de escaso, nulo o hasta contraproducentes resultados. Operando desde el miedo y la desesperación, usualmente damos “manotazos de ahogado” (eso son los fármacos, las intervenciones invasivas… y hasta los productos y alimentos “naturales”, cuando son usados sin saber bien por qué y para qué), que obviamente no ayudan para nada a la verdadera resolución del problema. Y todo por no comprender debidamente la causa profunda; cuestión que pretende aclarar este trabajo, a partir de una recopilación de saberes de distintas procedencias.

Ante todo vale aclarar que esta publicación no pretende ser un tratado exhaustivo sobre el tema. No somos especialistas ni pretendemos asumir un rol que no nos corresponde. Pero en vista de las recurrentes consultas y demandas sobre el tema, creemos oportuno aportar una visión alternativa acerca de una cuestión que altera dramáticamente la calidad de vida de las personas. Una visión y un abordaje que demuestran cotidianamente su efectividad y que por tanto merecen ser puestas a consideración del interesado, a fin que tome sus decisiones con conocimiento de causa, tras escuchar todas las campanas y así pueda discernir con criterio propio. Por eso presentamos esta recopilación de saberes, de distintos autores y procedencias, con el único objetivo de generar el necesario “click” interno en las personas necesitadas de ayuda.

El cáncer es solo una manifestación (síntoma) de un desorden mucho más profundo llamado ensuciamiento corporal crónico. Si uno resuelve el ensuciamiento, el cáncer remite en consecuencia. Si uno no resuelve la causa de fondo, es inevitable seguir “chapaleando en el barro” del ensuciamiento orgánico. Y resolver el ensuciamiento es algo que puede (y debe) hacer uno mismo, ya que se trata de un proceso de autogestión casera.

Si bien esto puede parecer una afirmación disparatada, frente a una palabra que genera tanto temor, creo que bien vale la pena detenerse un momento a considerar seriamente esta posibilidad. Sobre todo teniendo en cuenta las falencias y limitaciones de las opciones convencionales y la total ausencia de riesgos de un abordaje basado en la depuración corporal. Como decimos habitualmente: no hay nada para perder y todo para ganar. Por cierto, algo que no puede decirse desde la ortodoxia.

LA SUPERVIVENCIA CELULAR

cancer celula normalEn primer lugar debemos comprender que la oncogénesis (generación de células tumorales) es un simple intento de supervivencia celular frente a condiciones agobiantes. Estas circunstancias las generamos nosotros mismos, por obvia desinformación. Lo bueno es que siempre estamos a tiempo para reaccionar y operar en el sentido contrario, restableciendo el orden fisiológico que libera a la célula de mutar a tumoral.

Las células poseen una gran capacidad de autogestión y autorregulación, mecanismo biológico perfeccionado a lo largo de millones de años de evolución, para permitir la correcta función y la apropiada replicación celular. Si la célula dispone de elementos básicos, todo esto está garantizado. En general, hablamos de oxígeno, alcalinidad, nutrientes y vibración energética. Todo esto se vehiculiza a través del líquido extracelular, fluido en el cual opera la célula y cuya limpieza es la condición básica para que todas las demás variables se expresen adecuadamente.

Ahora bien, si el líquido extracelular está ensuciado (tóxico), falto de oxígeno (anaerobio), excedido en acidez (ácido), con desorden nutricional (excesos y carencias) y dificultando la comunicación entre células (baja vibración electromagnética), es obvio que la célula funcionará inadecuadamente y su replicación será deficiente.

Por cierto el tema no termina allí. La inadecuada función (celular y orgánica) será apenas un primer síntoma del desorden interno. Con el paso del tiempo el proceso se va agravando, hasta llegar a un punto en el cual directamente queda en riesgo la misma supervivencia de la célula. Es en ese momento que la célula debe poner en marcha un mecanismo extremo: la conversión a célula tumoral (mutación). Esa célula tumoral es una especie de “todo terreno”, que puede sobrevivir en cualquier medio: sucio, ácido, de baja vibración y sin nutrientes (las células tumorales se las ingenian para procurarse nutrientes a través de los tejidos circundantes).

Comprendiendo esto, es sencillo comprobar que basta con restablecer las condiciones normales de funcionamiento, para que la célula deje de generar la mutación a tumoral. Liberadas del agobio, las células recuperan su normal función y su correcta capacidad replicativa. Por eso el tumor disminuye hasta desaparecer. En cambio, si el desorden sigue en aumento, es obvio que la proliferación tumoral estará garantizada y tras la metástasis también estará garantizado el derrumbe de la estructura corporal en su conjunto (muerte). Así de simple y contrapuesto: o resolvemos o agravamos.

Por tanto es obvio el efecto reductivo de pensar en tomar “algo” (llámese essiac, noni, pepitas de damasco, bicarbonato, uña de gato, crotoxina, lapacho o lo que sea). Y mucho menos agredir aún más al organismo, con drogas tóxicas o radiaciones que agravan el desorden. Lo más sensato y fisiológico es poner manos a la obra para restablecer el orden, drenando la toxemia crónicamente acumulada (limpiar) y evitando generar nuevos desechos (no ensuciar).

Así de simple: limpiar y no ensuciar. De eso se trata. Pero es algo que debe decidir y realizar el propio interesado. Son abordajes sencillos y caseros, pero que no pueden realizarse sin el pleno compromiso de la persona consigo misma. Y aunque parezca mentira, es más fácil que la persona se entregue pasivamente a procesos agresivos y devastadores, antes que activamente decida “tomar el toro por las astas” y modificar sus hábitos de vida insanos.

Pero claro, no todos están dispuestos a “hacerse cargo” de la responsabilidad y se prefiere dejar el tema en manos de terceros. Y esto es algo que debe respetarse, ya que en este plano prima el libre albedrio, como derecho inalienable de cada persona, que debe siempre ser respetado, aún cuando se trate del ser más querido. Nadie puede obligar a nadie a hacer algo determinado y ni siquiera a vivir, si es que interiormente no lo desea.

El abordaje que proponemos para resolver el desorden interno, es algo que debe llevarse a cabo desde la plena consciencia y con total compromiso del interesado. Cada uno es plenamente responsable de su destino, en el buen y en el mal sentido de lo que decidimos a cada momento. Por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer, somos plenos artífices de nuestro propio destino.

Lo que no tenemos derecho es a victimizarnos. Nadie es víctima de nada. Aún desde el desconocimiento, lo que nos ocurre es simplemente una oportunidad que nos brinda la existencia para que aprendamos y experimentemos algo más. Por eso se dice que la enfermedad hay que verla como una ocasión para crecer y evolucionar, agradeciendo y viendo al vaso “medio lleno” y no “medio vacío”.

Todo esto nos sirve también para comprender que la salud no es un derecho; es un deber. La existencia nos dota de una infinita sabiduría interna, que nos protege y que está a nuestro servicio en forma gratuita, permanente y eficientemente. Está en nosotros reconocerla y garantizar las mínimas condiciones para que ello ocurra. Nuestro único deber es ser higiénicos y ordenados. El resto lo hace el propio organismo con su infinita sabiduría. Solo de ese modo podemos considerarnos dignos representantes de la raza humana y buenos ciudadanos: limpios, ordenados y siempre dispuestos a colaborar con los demás. Solo así somos útiles a nuestros hermanos; de lo contrario somos un verdadero lastre social.

Contenido del Cuaderno Depurativo: Introducción – La supervivencia celular – El vinculo cáncer-toxemia – Los nuevos conceptos – El oxígeno – La acidez – Los parásitos – La emocionalidad – La nutrición – Las herramientas – Tónico herbario – Baplaros – Semillas de damasco – Consejos de un hospital – Alimentos antitumorales – Entrevistas – El incinerador – Las pepitas de damasco – Cómo resolver el desorden – La causa profunda – ¿Cómo empezar? – El proceso depurativo – Limpiar y no ensuciar – El colapso intestinal – El lavaje colónico – El colapso hepático – Hígado y emociones – Los cálculos biliares – La limpieza hepática profunda – El necesario desparasitado – Nutrición fisiológica – Cómo “no ensuciar” – Alimentos que ensucian – Alimentos que limpian – Los alimentos ensuciantes – Los alimentos depurativos.

Néstor Palmetti

Para adquirir los Cuadernos Depurativos y/o recabar más información: http://espaciodepurativo.com.ar/index.php

Extraído de: http://espaciodepurativo.com.ar/problemas_salud/cancer.php

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