En un momento dado, un poderoso y malvado asura (demonio) llamado Tarāka estaba sembrando el caos entre los seres celestiales, pues era invulnerable, o casi.

Cuando se le otorgaron sus poderes Tarāka había pedido (porque la inmortalidad no se le da a nadie) que sólo pudiera ser muerto por un hijo de Śiva, lo cual era muy improbable porque un asceta como Śiva, rey de los yoguis que se pasa todo el día en meditación y practicando tapas, auto-disciplina, jamás, se supone, pondría sus sentidos al servicio del acto de procrear.

Viendo el desastre que estaba haciendo Tarāka, todos los dioses decidieron enviar a Kāmadeva, el dios del amor y el erotismo, a despertar la pasión amorosa en Śiva.

El Señor Śiva habita en el monte Kailāsa (o Kailash), en la cordillera nevada del Himalaya, y justamente allí también estaba la joven y montañesa Pārvatī, que por amor atendía las necesidades básicas del huraño ermitaño aunque sin ser nada correspondida. Entonces llegó el dios Kāma y con su arte convirtió el desolado pico nevado en un jardín exuberante, saturado con la fragancia de la primavera y con el canto de los pájaros como banda sonora.

Kāmadeva tensó su arco de caña de azúcar, con la cuerda hecha de abejas zumbonas , y preparó una de sus flechas de flores apuntando directamente al corazón de Śiva.

En el momento de soltar la flecha, Śiva, que no en vano es un yogui, percibió algo perturbador y abriendo su tercer ojo soltó un rayo de fuego que redujo al pobre Kāmadeva a cenizas, las mismas cenizas con las que recubre su cuerpo desnudo, demostrando su control sobre las pasiones.

Pārvatī, en lugar de decaerse, decidió que si no podía conquistar a Śiva con su hermosura y su servicio, lo haría a través de la práctica ascética. Fue en ese momento en que su madre, la apsarā Menakā, acostumbrada a los placeres sensuales y horrorizada porque su joven hija se dedicara al ascetismo exclamó:

U mā”, es decir “Oh [hija], no [practiques austeridades]” y de allí nace el nombre Umā.

Entonces Pārvatī (o Umā) comenzó a realizar mortificaciones que podían superar las del mismo Śiva: estar de pie sobre una sola pierna por semanas; meditar día y noche; en verano sentarse rodeada de fogatas bajo el sol del mediodía; en invierno hacer ejercicios respiratorios sentada en el hielo…

Notablemente, mientras más penitencias realizaba, más hermosa se volvía la joven, e incluso más brillante, de ahí que otro de los epítetos más conocidos de Pārvatī sea Gaurī, “la dorada”.

En este mismo sentido, el nombre Umā también se suele traducir como “luz” o “esplendor”, aunque no tenga una justificación etimológica clara.

De hecho, algunos diccionarios dan como primera acepción de umā la palabra “lino”, en relación al tejido de esa planta, ya que podría ser que el nombre derivara de un verbo () que significa “tejer”.


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Gauri stananathanaya(Breast Fed by Mother Gauri) 
Gauri hridaya nandanaya(The one who gave pleasure to the heart of Mother Gauri)


Gaur bhanu sukhaya Gauri ganeshwaraya(Of the Fair son of Shiva, Salutations to Gauri and Ganesha)

Gauri Pranyaya(To the One brought forth by Parvati) 
Gauri pravanaya(Who does her bidding) 
Gaur bhavaya(and whose conduct is Spotless/Fair) 
dheemahi(We Meditate You/Namaskar to you/Bow to You/We offer our prayers to you)

                                           

Lino

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